TRAMPAS, por Cristina Martínez Martín

TRAMPAS, por Cristina Martínez Martín

Por Cristina Martínez Martín

TRAMPAS:

Una lección que todavía tenemos

que aprender muchas mujeres,

es la de querernos.

Querernos como somos, con nuestras virtudes y defectos, con nuestro físico, sea cual sea, con nuestro organismo herencia de nuestros mayores, con nuestra estética independiente de los modelos en vigor, porque, no lo olvidemos, ahora se llevan las delgadas, pero el pasado las abundantemente carnosas, y con nuestras circunstancias.  Y si para conseguir el modelo, que no se adapta a nuestro físico o a nuestro organismo, nos tenemos que someter a verdaderas torturas, es que no nos estamos ni queriendo ni respetando.

Lo importante no es gustarle a los demás, sino gustarnos a nosotras mismas y evitar las comparaciones.

Cuidémonos por una cuestión de salud no por unas reglas de estética que pueden cambiar en cualquier momento y obedecen al capricho.

Los seres humanos buscamos y necesitamos el afecto, algo esencial en nuestras vidas, y las mujeres, somos en especial vulnerables en ese apartado

Nacemos, vivimos y morimos en función de los afectos de nuestros padres, de nuestras parejas y de nuestros hijos. Eso es maravilloso en sí, pero tiene un coste tremendo para muchas mujeres porque, para responder a las exigencias de sus seres queridos, han de anularse, han de dejar de lado oportunidades y profesión, y han de sacrificar, asimismo, ilusiones y proyectos.

Y por ahí entramos en un terreno peligroso.  ¿Es procedente anularse para que nos quieran?  ¿Compensa o por el contrario las mujeres termínanos transformándonos en seres resentidos por causa de esa anulación que ha dejado a nuestras vidas vacías de sentido?

No somos libres de escapar del enamoramiento, pero si lo somos de escapar de la esclavitud.  La dependencia no es amor.  El amor es libre y la dependencia ata con hilos de tanza, pero las mujeres confundimos ambos a menudo, una trampa.

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MENTES ABIERTAS

Atrapados, por Cristina Martínez Martín

Atrapados, por Cristina Martínez Martín

Por Cristina Martínez Martín

Atrapados: En esta época, la imagen lo es todo.

Vivimos en la época en la que importa más parecer que ser. La imagen lo es todo. Si ya en el pasado la moda nos empujaba hacia modelos imposibles, como fue el caso en los años sesenta de Twiggy, aquella muchacha anoréxica todo hueso y piel, hoy todavía es peor.  Vivimos pegados al móvil y, por lo tanto, a la imagen de unos modelos imposibles de imitar.

De nada vale el consejo de nuestras madres: a los hombres les gusta tener donde agarrar porque también los hombres están mediatizados hoy en día al igual que las mujeres por esos ideales flacos, imposibles y artificiales.

De ahí a los excesos de la cirugía estética. En ciertos grupos de amigas todas se parecen tanto que es difícil distinguirlas.  Eso no procede de la casualidad ni de la coincidencia. Es evidente que todas acudieron al mismo cirujano.

Es verdad que a veces puede ayudar en casos de extrema reacción exterior el arreglar ciertos rasgos disparejos. Sin embargo, las diferencias son lo que nos hace únicos y cuando borramos esas supuestas imperfecciones estamos logrando el objetivo opuesto. Valga como ejemplo que la belleza de Bárbara Streisand reside en su nariz, la de Julia Roberts en una boca en exceso grande y la de Frida Kahlo en sus cejas unidas en el entrecejo.  

Además del gasto innecesario, del derroche de medios y de la ocupación de espacios esenciales para cirugías necesarias, no se habla de las consecuencias. Hay gente que muere en el quirófano a consecuencia de esas operaciones. Gente que queda deforme o con secuelas que les dejan enfermos el resto de su vida mientras que otros mueren por estar los quirófanos ocupados…

La belleza no consiste en unos determinados rasgos físicos. Como se ha visto a lo largo de la historia esos rasgos han ido cambiando.

Por ejemplo, a principios del siglo XX se llevaban las mujeres carnosas y en la época de Twiggy los esqueletos ambulantes; en la antigüedad la tez blanca era rasgo de belleza y la gente se ponía en la cara polvos con plomo. En el siglo XVIII se envenenaban con polvos de arsénico en las caras. Me cuesta imaginar las consecuencias a medio y largo plazo de esos polvos sobre la piel además de acarrearles la muerte, pero, por contraste, a finales del siglo XX se llevaba el bronceado y las mujeres se quemaban al sol.

En lugar de trabajar el interior para ser cada vez más dueños de nosotros mismos, retocamos la fachada hasta dejarla irreconocible y descuidamos el interior. De este modo, olvidamos lo esencial: la belleza consiste en estar bien consigo mismo, aceptarse y transmitir ese bienestar al exterior.

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Entrevista a Francesc Miralles, por Mar Cantero

Entrevista a Francesc Miralles, por Mar Cantero

FRANCESC MIRALLES: «MAZAL»

El secreto ancestral de la fortuna

ENTREVISTA

Por Mar Cantero

¿Crees que una acción siempre conlleva algo de positivo?

Mucho mejor actuar y darte cuenta de que ese no es el camino que quedarte paralizado sin aprender nada. No se aprende pensando, se aprende haciendo.

 

1. En tu libro «MAZAL» (Urano Ed.) das a entender que para alcanzar un sueño es importante también dejarse llevar por las oportunidades y lecciones que nos da la vida. ¿Crees que el problema de la mayoría de nosotros, a la hora de hacer realidad nuestros sueños, es que intentamos controlarlo todo?

Yo diría que el principal problema es que nos cuesta mucho traducir a acciones concretas lo que tenemos en mente. Por este motivo perdemos muchas oportunidades. Solo haciendo, aunque nos equivoquemos y debamos rectificar, lograremos alcanzar algo en la vida.

2. También explicas que los fracasos son un aprendizaje, ¿cómo podemos cambiar la percepción que tenemos sobre ellos y tomarlos como meros escalones en la escalera al éxito, en lugar de sentirnos mal por haber fracasado?

Todo el mundo que ha experimentado el éxito saber que el fracaso es la escalera a cualquier logro. Casi nada en este mundo sale a la primera. La vida funciona por ensayo y error, como la ciencia. Para no desanimarse hay que tomar esos correctivos del destino en clave de aprendizaje, en lugar de dejarnos arrastrar por la frustración.

3. ¿Qué podemos hacer cuando nuestro sueño no nos da de comer? ¿Cómo podemos luchar por conseguirlo, si tenemos que ocuparnos de trabajar para vivir?

La mayoría de sueños son realizables a medio plazo, por eso hay que asumir que habrá una transición. A no ser que te caiga una herencia o que te toque la lotería, nadie sale de una oficina para vivir mañana de un proyecto propio. Se necesitan al menos 2-3 años para completar el proceso, bien porque hay que ahorrar y formarse, o porque vamos abandonando poco a poco la vieja actividad hasta que la nueva ya nos da para subsistir. 

4. Algunas personas parecen haber nacido con estrella y otras, sin embargo, se estrellan continuamente. ¿Cómo pueden cambiar las últimas esta especie de karma que tienen para empezar a tener más suerte en la vida? ¿Crees que el problema está en su forma de pensar, o es otra cosa?

Eso tiene que ver con la emisora mental con la que conecta cada persona. La mala estrella suele tener que ver con las expectativas negativas con las que teñimos la realidad. En psicología se llama profecía de auto cumplimiento. Hasta que no dejes de ser el cenizo de tu propia vida, estarás en esa línea de acontecimientos.

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Agradece, lucha, y sueña. Yolanda Mármol

Agradece, lucha, y sueña. Yolanda Mármol

Agradece, lucha,

y sueña.

 

Por Yolanda Mármol

Muchas veces, tenemos que llegar a limites insospechados

para darnos cuenta de lo realmente importante,

y solamente es una cosa: LA VIDA.

Muchas veces, decidimos cambiar cuando nuestro cuerpo ha alcanzado cotas de dolor y sufrimiento inmensas, que solamente nuestra ALMA puede rescatarnos y salvarnos. El resto solamente DIOS (llámese energía, universo, naturaleza, etc.) lo sabe.

Muchas veces, tenemos que perdonar cosas a los demás que jamás nos perdonaríamos a nosotros mismos, si queremos estar en paz y reducir nuestro dolor físico y emocional.

Muchas veces, la vida es puñetera y cuando empiezas a conseguir sueños, la vida te quita el sueño.

Muchas veces, la vida te aleja de personas que en el fondo quieres y te quieren porque existe el libre albedrío y cada persona sabe hacer las cosas a su manera, ni peor ni mejor, sino diferente.

Muchas veces, tienes que ver y sentir la oscuridad para encontrarte con seres de luz.

 

 

Muchas veces, tienes que aparentar ser fuerte si quieres que tu fuerza interna aflore.

Muchas veces, Dios parece muy injusto, pero en los sucesos negativos afloran las bellas personas, se reaviva el alma de mayor pureza y logras perdonar a todos de corazón, que es la única manera de perdonar.

Muchas veces, odiamos, pero desde el odio solamente habrá caos en nuestra vida. Aun incluso, aunque todo lo de fuera esté bien, en nuestra soledad habrá caos. El caos es interno y no, externo.

Muchas veces, he conocido personas con caos impresionantes y felices (o en paz), y personas con entornos y vidas equilibradas, pero con almas en pena.

Muchas veces, podemos ser tan caóticos y desdichados que necesitamos historias tan duras de soportar para darnos cuenta de lo efímera que es la VIDA, de lo “insignificantes” que somos como seres humanos, a nivel egocéntrico.

 

Muchas veces, he reflexionado y sentido, pero otras tantas, he sobrevivido en soledad con el frio y el silencio como testigo. Porque cuando estás sobreviviendo, literalmente hablando, la reflexión pasa a un segundo plano. ¡Ya habrá tiempo para la reflexión!

Muchas veces, he perdonado cosas y me he dado cuenta de lo sanador que es el perdón, pero como ser humano, soy consciente que aun me quedan cosas que perdonar, y al otro, también. Andamos juntos en esta isla de perdones pero cada cual tiene su trabajo particular.

Te he hablado de muchas veces, pero siempre aprendemos en el dolor y, no con ello quiero decir que tenga que haber dolor para aprender, pero el ser humano es caprichoso y egocéntrico, y necesita una espina muy dolorosa para convertirse en una mejor versión de sí mismo.

Y siempre, hay que dar las GRACIAS, porque si agradecemos es señal de que estamos vivos. Y la vida, a pesar de sus injusticias, es agradecida, lucha por el ser humano y su integridad.

 

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¿Conoces la educación social?, Mayte López

¿Conoces la educación social?, Mayte López

¿Conoces la educación social?

Por Mayte López

 

Si no eres maestra, ¿Qué eres entonces?

Soy Educadora Social.

No hace mucho, realizando unas prácticas de Educación Social en un Instituto, me preguntó una alumna de 1º de la E.S.O.:

 Si no eres maestra, ¿Qué eres entonces?

– Soy Educadora Social.

«El educador y la educadora social son profesionales que llevan a cabo una acción socioeducativa con personas y/o grupos…promueve la educación a lo largo de toda la vida a través de la participación y el desarrollo del espíritu crítico» (Bas-Peña, Pérez-de-Guzmán y Vargas Vergara, 2014) La educación social facilita y ayuda, a través de la acción educativa, a la integración de todas las personas en la sociedad. Por ello, no hay que confundirlo con el Trabajo Social, que mediante la vía asistencial materializa la integración económica de las personas en situación de vulnerabilidad. ¿Quién dispone de la capacidad y competencia para educar? Desde la infancia, es evidente que es labor de los padres y madres. Cuando están en edad escolar, pensamos que la labor sigue correspondiendo a los padres y madres, pero también interviene el colegio, y cuando son mayores pensamos que ya estamos educados y listos para movernos en la sociedad. Lamentablemente, no siempre es así, y por multitud de motivos no sabemos transitar, de forma positiva, por la etapa de la infancia y posteriores desarrollos.  

En el colegio, los maestros están capacitados para enseñar las diversas materias exigidas en el sistema educativo vigente, pero no lo están para la enseñanza social y emocional compleja, ya que sus estudios universitarios cubren las competencias de enseñanza y aprendizaje de materias educativas curriculares, donde la educación social no está sistematizada ni presente. En la etapa adulta, no todos han adquirido las competencias sociales y emocionales necesarias para actuar en sociedad, y he aquí, donde son más observables los graves problemas que pueden derivarse para las personas y para la sociedad. Actualmente, son muchas las noticias diarias en las que asistimos a casos de acoso escolar, laboral, violencia de género, peleas callejeras, violaciones, faltas de respeto, etc. La clave es la educación social. Porque somos seres sociales y debemos educar y ser educados para aprender a vivir en sociedad, respetando las normas y a las personas. En el año 1991, nace la profesión de la Educación Social, una carrera universitaria que dota de la capacidad y competencia suficiente para realizar la labor pedagógica-social. Nace la profesión de Educador/a Social.  

El 2 de octubre se celebra el

Día de la Educación Social.

Es una profesión joven, pero ya tiene más de 30 años de existencia y a pesar de ello, es bastante desconocida.

¿Cuántos educadores sociales conocéis? ¿Cuántos educadores sociales están en los equipos escolares? Son muchas las Comunidades Autónomas las que ya empiezan a legislar de forma que la figura del Educador Social esté presente en los centros escolares, en las diferentes etapas educativas, si bien son pocos los centros que tienen en su plantilla a estos profesionales tan necesarios. El Educador también trabaja en otros campos, diferentes a los centros escolares:

  • Intervención socioeducativa en el contexto familiar y laboral.
  • Educación para el ocio y tiempo libre
  • Educación ambiental, salud, intercultural, etc.
  • Educación de adultos y personas mayores
  • Acción socioeducativas con minorías y grupos desfavorecidos
  • Medicación social, cultural y educativa

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