Entrevista a Gregory Cajina, por Mar Cantero

Entrevista a Gregory Cajina, por Mar Cantero

TODOS TENEMOS UNA MENTE EXTRAORDINARIA

Entrevista a Gregory Cajina

Por Mar Cantero

«La competencia es esencial para el progreso humano;

pero la competitividad es una escalada sin fin que termina en suma cero.»

1. ¿Todos podemos llegar a tener una mente extraordinaria, o ya la tenemos y es que no nos damos cuenta?

En el nacimiento de un bebé sano, el cerebro es virtualmente el mismo en cualquier parte del planeta. Lo que se hace con ese cerebro (experiencia, aprendizaje, educación, interacciones humanas, elecciones…) determinará que esa persona acabe siendo un extraordinario diseñador de moda, un letal piloto de combate, un elegante campeón olímpico de esgrima o un brutal dictador. Según Cornish, el ilustre pensador Wittgenstein coincidió en el aula siendo jóvenes con Adolf Hitler en Austria. Las circunstancias externas son muy importantes para el desarrollo de la mente; pero ante circunstancias similares, es en última instancia qué hacemos, cómo interpretamos esas circunstancias, las que determinan nuestras elecciones y, por consiguiente, cómo decidimos moldear nuestra mente en nuestra vida. Nosotros, después de todo, somos nuestra mente.

2. Hay muchas personas que parecen haberse olvidado de sus sueños, pero tú dices que no es tan fácil. No obstante, muchos dirán que no es realista seguir un sueño. ¿Crees que todos deberíamos luchar por los sueños, pese a las dificultades y a las circunstancias de cada uno? ¿Por qué?

Vivimos en un mundo en el que, desde pequeños, se nos enseña a obedecer, a cumplir y acomodar las demandas de atención y objetivos de los que nos rodean: desde la familia, hasta los profesores, gobernantes o esposos. Pero somos esencialmente seres individualizados (que no individualistas, pues somos una especie social), cada uno con sus propias aspiraciones tan exclusivas como su ADN. Cuando un sueño se intenta tapar con paladas de convención social durante los primeros cuarenta años de vida, éste busca desesperadamente ser escuchado, y cumplido, en los siguientes cuarenta. Esta es parte de la explicación de las crisis en el ecuador de nuestras vidas, entre los 35 y los 45 años: es entonces cuando quizás no tenemos muy definido –aún- qué queremos, pero sí ya tenemos clarísimo lo que no queremos. Trabajar para nuestro propio proyecto es un factor de motivación tan potente, que no hay nómina que pueda hacerlo callar. Solo contamos con esta vida; no estamos aquí coreografiando un ensayo para otra. Si no trabajamos por nuestros sueños, nadie más lo hará.

3. También hablas de la importancia de cooperar, sin embargo, parece que hoy día algunos llevan la competitividad como bandera. ¿Cómo podemos hallar la forma de cooperar sin sentir que van a traicionarnos o a aprovecharse de nuestra disponibilidad para la cooperación?

La competencia es esencial para el progreso humano; pero la competitividad es una escalada sin fin que termina en suma cero, pues el valor que pueda aportar es contrarrestado por el valor que destruye: fabricar más y más vehículos que consumen más y más combustibles fósiles destruye el aire respirable de los que los conducimos; los conflictos bélicos por los recursos naturales acaban por diezmar a la población que los inicia.

Por su parte, sin cooperación no hubiéramos sobrevivido como especie. Hoy día no existe un proyecto constructivo sobre la Tierra que se pueda culminar en solitario: siempre hace falta un (muy) buen equipo. Sin embargo, la cooperación desaparece en cuanto nuestra mente percibe (no hace falta que sea real) una escasez, pues entiende entonces que ha de hacer primar nuestro objetivo esencial, sobrevivir. Nuestra economía se sustenta en asegurarnos de que sintamos siempre esa escasez: por eso solo funciona si se endeuda al máximo posible de ciudadanos. Como negocio, un banco es magistral; es el único por el que un trabajador medio está dispuesto a amanecer cada día para pagar – para poder así quitarse de encima su deuda y arrinconarse en una mayor.

Priorizar y distinguir lo que necesitamos de lo que queremos nos permite controlar nuestros costes y nuestra necesidad por aparentar, endeudándonos para comprar cosas inútiles que se deprecian –y de las que nos aburrimos- pronto.

Finalmente, si recordamos que somos seres nómadas (como especie hemos pasado más tiempo migrando que atados a un cultivo –un trabajo, una hipoteca, el colegio de los niños-) entonces hemos de buscar lugares donde podamos prosperar porque hay –percepción de- abundancia de recursos para las personas de esas comunidades. Es fácil decidirlo; pero pocos lo llevarán a cabo: seguimos buscando bajo la única farola que conocemos las llaves que extraviamos en la oscuridad adonde no alumbra.

 

Actualmente, Gregory Cajina está en varios proyectos en la actualidad. Entre ellos, un centro de desarrollo profesional de última generación para una multinacional; coaching ejecutivo para varias empresas; tutoriza y hace mentoring en un programa de desarrollo de emprendimiento para el Ministerio de Educación alemán; enseña en varias universidades y escuelas de negocio; acude regularmente como conferenciante en diferentes foros y, tras la acogida de los anteriores, está terminando su próximo libro.

 

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Por Cristina Martínez Martín

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Los avisos de un cataclismo son cada vez más frecuentes,

pero no queremos verlos ni oírlos…

Se habla en la calle de muchas cosas que nos distraen, en especial, de las tragedias de “los famosos” que pululan por televisión y venden sus vidas al por mayor, mientras eludimos temas que nos afectan. Me refiero al cambio climático. Parece una entelequia en boca de unos cuantos convencidos y esforzados ecologistas, y, por no quedar mal, poco a poco vamos entrando en la cadena del reciclaje, a menudo no respetado por las mismas autoridades que nos invitan a llevarlo a cabo.  Con esos pequeños gestos, contentamos en parte a esa maldita conciencia que nos sermonea al respecto y ya está, hasta ahí llegamos…  

Ahora bien, en mayo hemos alcanzado en España temperaturas nunca vistas. Las inundaciones por gotas frías asolan numerosas localidades españolas.  Los incendios arrasan cada vez con más frecuencia y regularidad nuestras zonas boscosas.  En nuestros mares desaparecen numerosas especies cada año.  Los mosquitos y las garrapatas se han multiplicado. El agua en breve, provocará tensiones por su carencia pues no tendremos bastante para beber y cultivar la tierra.  Los científicos avisan que, debido al alza de las temperaturas y a la falta de lluvia, la península corre el riesgo de desertización de la mitad hacia el sur…

Hay quienes tiran la toalla. Total, no podemos hacer nada. Eso depende de los gobiernos del mundo.  En realidad, los ecologistas exageran y no pasará nada.  El cambio climático no existe, es un montaje…

Cualquier excusa es buena para justificar nuestra apatía e inactividad. Sin embargo, el panorama es aterrador y no estoy hablando de ciencia ficción sino de la realidad. Nuestro mundo, aquel en el que nacimos y crecimos, está colapsando…

¿Qué podemos hacer? Lo primero tomar conciencia de que los recursos son limitados.  Lo segundo actuar en consecuencia.

Disminuir la herida conlleva austeridad. Compramos para satisfacer a unas necesidades emocionales que nada tienen que ver con los trastos, la ropa y los bienes con los que llenamos nuestras casas y vidas y obviamos que para fabricar una simple camiseta se necesitan 1200 litros de agua y unas zapatillas deportivas unos 4.400.  Comemos carne en exceso, cuando para criar a una vaca se necesitan 110 litros de agua al día. La obsolescencia de casi todos los aparatos nos invita a comprar sin cesar… Vivimos, en resumen, como si todos los recursos naturales fueran inacabables y en una loca carrera a ninguna parte.

 

La batalla es difícil y desigual. La publicidad nos empuja a ese consumo desaforado y detrás de la publicidad están las grandes multinacionales e incluso los gobiernos…

Ahora bien, o nos rebelamos contra ese esquema y nos movilizamos o el mundo que dejaremos a nuestros hijos y nietos es un desierto en el que sobrevivir será cada vez más difícil.

 

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