¿Sabes lo que es una crisis de ansiedad? Yolanda Mármol

¿Sabes lo que es una crisis de ansiedad? Yolanda Mármol

¿Sabes lo que es una crisis de ansiedad?

PUEDE QUE LA HAYAS SUFRIDO Y NO LO SEPAS

Por Yolanda Mármol

Cuando la ansiedad, el pánico y las crisis de ansiedad nos atrapan, sentimos una rueda de emociones que gira y gira alocadamente hasta el punto de llegar a pensar que nos estamos volviendo locos. Si sufres o has sufrido alguna vez una crisis de ansiedad, me estarás entendiendo perfectamente.

En mi caso, la primera crisis de ansiedad hizo su presencia en cuestión de segundos (o así lo creía), pero por mucho que a priori -desde el miedo o desconocimiento- lleguemos a pensar que no hay nada aparente para que nos esté pasando eso, creo firmemente que sí lo hay, y mucho. Son como gotas de agua que han ido cayendo y cayendo hasta que el vaso se ha desbordado. Y, ¿qué sucede cuando se desborda?

SÍNTOMAS FÍSICOS EN UNA CRISIS DE ANSIEDAD

Los clásicos síntomas físicos que se sufren en una crisis de ansiedad pueden ser tantos y diversos como personas la sufren, pero todos ellos tienen algo en común, y es el sentimiento de miedo a morir en ese mismo instante, de estar sufriendo un infarto o, como decía al principio estar volviéndonos locos.

Dicho esto, diré los síntomas más característicos que pueden darse en una crisis de ansiedad:

Taquicardias: el corazón late de una forma más rápida de lo normal y habitual.
Sensación de falta de aire: es una sensación ya que, estamos hiperventilando y recibiendo todo el oxígeno, y más.
Sudores, etc.

Todos estos síntomas y muchos otros nos hacen llegar al pánico y al terror en cuestión de segundos porque como ves son síntomas que tenemos en órganos vitales como puede ser el corazón; pero repito, son todas sensaciones, muy horribles sí, pero no son mortales ni muchísimo menos, al contrario, es porque nuestro cuerpo está preparado para la supervivencia.

No existe una respuesta única e igual para todos, ya que cada persona es diferente y tiene su propia historia de vida y sus respectivas creencias, pero a lo que sí he llegado a la conclusión, tras muchos años investigando, leyendo y hablando con personas que han sufrido crisis de ansiedad, es que a lo mejor en el momento que nos da la primera crisis, nuestra vida puede ir (o no) estupendamente y podemos estar dándole vueltas sin sentido a la pregunta ¿por qué me pasa ahora esto a mí?

Me explico… Nuestro cuerpo tiene un sistema muy inteligente para la supervivencia. Seguramente, antes de sufrir la primera crisis de ansiedad, nuestro cuerpo ha estado recibiendo mil y una señales para que le hiciéramos caso, pero estábamos tan ocupados que no lo escuchábamos, o no nos interesaba escucharlo en ese momento, ¿te suena algo de lo que te digo?

Lo primero y más importante para poder vencer las crisis de ansiedad, es algo tan básico y que parece muy lógico pero que la mayoría de personas no hacemos bien: 

RESPIRAR

Sufrimos ansiedad por muy diversas causas, pero un sentimiento común a ella es el miedo, consciente o inconsciente que sufrimos. Si sentimos miedo es porque nuestro inconsciente sabe que no estamos viviendo de forma sana, alineada ni coherente. 

 

¿Alguna vez te has notado agotado/a y aun así has tirado para adelante pensando: “ya descansaré, ya se me pasará” o algo similar?

¿Alguna vez has sufrido dolores de cabeza, que ni el más milagroso analgésico, ha conseguido aliviarte?

¿Alguna vez has tenido temporadas de muy mal humor, sin saber exactamente por qué, y has pensando que todos tenían la culpa de ello?

¡Stop! Tal vez si has respondido que Sí, es porque ya has pasado por esto o estás pasando.

¡Presta atención a tu cuerpo ¡es tu mejor consejero y confidente!

Lo que quiero que entiendas con esto que te digo, es que nuestro cuerpo nos envía señales de alerta para decirnos que algo estamos haciendo mal con nuestras vidas, sea en el ámbito que sea. ¡Pasa inventario a tu vida!

Me explico: Si queremos estar sanos, es decir, pensamos en estar sanos, pero luego fumamos, no andamos, etc., aquí hay una incoherencia ¿lo ves? Entonces es muy importante, vivir en coherencia, pensar, sentir y hacer lo mismo.

Cuando estamos ansiosos, hiperventilamos, es decir, respiramos más rápido de lo normal, y con respiraciones más cortas, y por lo tanto inhalamos muchísimo oxígeno y exhalamos muy poco dióxido de carbono.

¿QUÉ HACER ANTE UNA CRISIS DE ANSIEDAD?

Ante una crisis de ansiedad, o si sabes que eres propenso a ellas, es muy importante respirar dentro de una bolsa de plástico para equilibrar los niveles de O2 y CO2.

Pedir ayuda: no es de débiles ni cobardes (al contrario) pedir ayuda. Todos tenemos momentos delicados en los cuáles no podemos hacer frente nosotros solos. Pedir ayuda abarca tanto en momentos puntuales de crisis de ansiedad, como pedir ayuda a familiares y amigos, y si lo crees conveniente ayuda profesional. Solo tú, sabes cuando la necesitas. Recuerda lo que dije anteriormente sobre las señales. ¡No te resistas!

¿QUÉ HAGO PARA QUE NO SE REPITA UNA CRISIS DE ANSIEDAD?

Una vez la crisis remite, si no se le pone freno mediante otra forma de vida, otra forma de pensar y vivir, es muy probable que las crisis se repitan.

Es muy importante aprender a relajar nuestro cuerpo y nuestra mente: en mi caso me va muy bien el yoga, pero tienes que ver qué actividad te ayuda a ti personalmente a calmar tu cuerpo y tu mente. ¡Cada persona es un mundo!

Meditar: la meditación nos ayuda a conocernos mejor a nosotros mismos, calmar nuestra mente y a estar en el momento presente ¡Elige la meditación que más te guste!

Actividades creativas: bien sea pintar, escribir, el arte, la música. En mi caso me ayuda muchísimo escribir como ya sabes y pintar mándalas.

 

Aprender a pensar en positivo: El pensamiento tiene una influencia poderosa en nuestra psique y organismo, tanto para bien como para mal.

No querer estar a la altura de nadie: tienes que estar a tu propia altura; solo tienes que saber qué es lo que a ti te va bien y lo que no; muchas veces sabemos que tenemos que decir NO a alguien o algo y decimos SÍ por compromiso. Atiende primero tus prioridades y no te compares con nadie.

PREGUNTAS PODEROSAS PARA SUPERAR A MEDIO Y LARGO PLAZO LAS CRISIS DE ANSIEDAD

Las preguntas que me han ayudado a ser quien soy ahora mismo son sacadas de mentores que me ayudaron, de libros diversos, y de diversos descubrimientos: 

¿Quién soy?  

¿Qué siento y por qué lo siento?  

¿Qué intenta comunicarme mi cuerpo?  

¿Qué quiero y qué me hace feliz?  

¿Cuál es el camino que tengo que recorrer para conseguir la vida que quiero?  

Conexión interna, Laura Solís

Conexión interna, Laura Solís

Conexión interna

Por Laura Solís

Hola, ¿cómo te encuentras?

Hace tiempo que alguien no lo preguntaba, o tal vez sí,

hoy quise romper el patrón de ayudarte

a preguntar tu estado de ánimo.

Todos los días vivimos diferentes procesos, unos causan miedo, estrés e incertidumbre, pero ¿por qué centrarnos de esa manera?, ¿por qué no intentar expresarlos.

¡Oye, Laura!  ¿Cómo puedo hacerlo?, me podrás cuestionar y mi respuesta es que, solo dejes que todo vibre, quieres reír, llorar, estar en silencio o incluso leerme algo escuchando tu canción favorita, ¡adelante!

La vida no hace una pausa, pero uno puede decidir hacerlo y sentir la profundidad del disfrute de un tiempo a solas, un auto abrazo, auto felicitación.

¿Hoy fallaste? ¿Hoy ganaste?, todo el tiempo estamos en constante aprendizaje y sea cual sea la batalla que estés viviendo, te invito a guardar la calma, a sumergirte en la auto reflexión y observar como espectador.

Visualiza todo el panorama, sin juzgar, ¡solo observa!, cierra los ojos, haz respiraciones y esta pregunta: ¿qué es lo que tengo que aprender de esta misión? Abre los ojos, abrázate y piensa hacia donde quieres ir.

Una vez tomada la decisión, ¡toma impulso! Y déjate guiar por la consciencia e intuición, ya que habrás conectado contigo.

Deseo que te funcionen estas pautas que he escrito para ti, con mucho cariño, para acompañarte en este proceso. ¡Anteriormente lo he comentado!. Muchos quieren estar en nuestros triunfos, pero ¿cuántos están dispuestos a estar con nosotros en nuestras batallas?

Lo expreso a manera de reflexión y deseo que todo fluya en ti, ¡puedes hacer ese cambio!

¡Platícame! ¿de qué manera conectas contigo?

 

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MENTES ABIERTAS

¿Sufres maltrato psicológico?

¿Sufres maltrato psicológico?

¿Sufres maltrato psicológico?

 

Por Yolanda Mármol

PODRÍAS ESTAR SUFRIENDO EL MALTRATO "LUZ DE GAS"

Todos sabemos que el maltrato psicológico existe, pero por desconocimiento muchas veces es enmascarado con múltiples y variadas formas y no sabemos exactamente que nos está pasando y que tipo de maltrato psicológico estamos sufriendo.  

Concretamente, hoy os voy a hablar de la luz de gas, cuyo término en inglés es gaslighting cuyo propósito del maltratador es alterar la realidad percibida por la víctima, haciéndole creer que es falsa, que dude de ella, de su cordura y estabilidad mental.  

Si estás seguro de tu realidad y crees que puedes estar sufriendo luz de gas, te voy a dejar 5 señales que pueden indicar que estas siendo víctima de la luz de gas, e identificarlo a tiempo es primordial.  

 

5 SEÑALES DE QUE ESTAS SIENDO VICTIMA DEL MALTRATO LUZ DE GAS

•Te martiriza constantemente con fallos que puedes llegar a cometer y no tiene ningún inconveniente en usar la mentira para confundirte. 

•Acabas agotad@ y exhausto cuando estas al lado de esta persona en vez de feliz y contento, bien por su negatividad, bien porque te machaca constantemente con tus fallos o defectos, en vez de decir las cosas buenas que todos poseemos.

•Te dice frases de forma reiterada tales como ¨no es para tanto, te tomas las cosas demasiado a pecho¨, ¨te estás volviendo loc@¨, ¨eres un@ exagerad@¨, etc…  

•Dudas de ti mism@ y de tu realidad por los sentimientos de culpa constante que te hace sentir dicho maltrato.  

•Nunca te da la razón, siempre la razón la tienen ellos o ellas. Estate alerta con esto porque es imposible que nunca digamos o hagamos nada bien, ya que, en las relaciones unas veces tiene razón el otro, y otras nosotros, pero cuando nunca la tenemos y llegan a tergiversar los hechos y las palabras para salirse con la suya, debes estar muy alerta.  

Este tipo de maltrato suele darse más en parejas, pero también puede darse en el círculo familiar, de amistad, etc. Lo que sí es una característica en todos ellos es que sucede en privado, casi nunca hay un testigo que escenifique todo lo que sucede.  

Para que se entienda mejor este tipo de maltrato silenciado y que no deja huellas visibles, os dejo a continuación el testimonio de la valiente Marta hizo en la web Pikara Magazine. 

 Me llamo Marta y me he decidido a escribiros para contaros la violencia que sufrí en mi última relación amorosa. Ahora soy consciente de que no estaba loca y sé que lo que viví es un tipo de violencia psicológica que tiene un nombre: violencia “luz de gas”, o gaslighting en inglés. 

Os presento al que fue mi amor y mi agresor. Sin ser guapo era supe atractivo, un intelectual indómito y salvaje, un rebelde. Teníamos 15 años e íbamos con el mismo grupo de amigos. Era dulce e imprevisible a partes iguales. Me tenía loca. Estaba totalmente enamorado de mí y propagaba a los cuatro vientos que yo era la única. Todas las mejores canciones eran la nuestra, todas contaban nuestra increíble historia, especial como ninguna (así lo sentíamos). Vamos, amor romántico de manual.

A lo largo de los años, nuestras vidas fueron entrelazándose a ratos y separándose en otras ocasiones. Ambos tuvimos otras relaciones. Tan pronto nos encontrábamos y tocábamos el cielo como nos sumíamos en los reproches o en el silencio más oscuro. A pesar de tanto sufrimiento y volatilidad, en mí siempre estaba esa certeza romántica de que algún día la vida nos juntaría. Y así ocurrió. Comenzamos a salir “oficialmente”. Tendríamos unos 25 años. Al principio no cabíamos en nosotros de la alegría. Pero tras la euforia inicial, la felicidad duró poco.

Pasados unos meses todavía teníamos algunos momentos bonitos pero, tras un par de cambios en su vida que llevó fatal, comenzó a tener muchos cambios de humor. Yo lo achacaba a que estaba pasando un mal momento. A menudo estaba frustrado por algo ajeno a mí (la enfermedad de un familiar, problemas en el trabajo, dificultad para sobrevivir en una gran ciudad…) y pasaba horas de morros, sin dirigirme la palabra o caminando un metro por delante de mí en la calle, a toda velocidad, mientras yo le preguntaba corriendo tras de él qué pasaba sin obtener respuesta. De repente, tan de golpe como llegaba la cerrazón, volvía a estar normal y encantador; y recuerdo que yo sentía mucha confusión y sensación de irrealidad: “¿Esto ha pasado?”… 

Comenzó a reprocharme esa libertad que él siempre había admirado de mí. Cuando yo me comportaba de manera espontánea casi siempre había una queja, o ponía en cuestión mi comportamiento o mi lógica. Así que, sin darme cuenta, aprendí poco a poco a auto censurarme para no discutir, convirtiéndome en plastilina en sus manos. Siento una persona que no era. Como si fuera Dr. Jekyll y Mr. Hyde, tan pronto se enfadaba sin ninguna explicación como que estaba dulce y cariñoso. Al principio yo alucinaba y me rebelaba. Luego empecé a pensar que quizá era una exagerada y que era mejor aprovechar los momentos “buenos” ya que eran cada vez más escasos. Pero eso me mataba, me dejaba en una posición de debilidad y de confusión tremenda.

Tiempo después de dejar la relación fui consciente de que yo tenía miedo de forma permanente al saber que sus reacciones eran imprevisibles. Pero, cuando estaba dentro, increíblemente no me daba cuenta de que eso tan desagradable que sentía era miedo. Recuerdo también discusiones telefónicas eternas a última hora del día cuando yo estaba agotada y sólo quería dormir. Me cubría de reproches por cosas que según él yo exageraba o me inventaba: me negaba cosas que él me había dicho, conversaciones que habíamos tenido, decía que no me acordaba de nada y me acomplejaba por mi “falta de memoria”; en contraste con la suya, certera siempre según él. ¡Hechos, dame hechos concretos!- me exigía- No me sirve con que me digas que en ese momento recuerdas sentirte mal. ¡Dame hechos! 

En los últimos meses de la relación cada vez que hablaba con él por teléfono llegué a tener siempre un cuaderno y un boli al lado para apuntar nuestras conversaciones, así me aseguraba de saber exactamente qué habíamos dicho ambos y cuándo, ya que para ese momento yo ya no confiaba para nada en mí, en lo que había oído o visto ni en mi memoria. Lo fuerte es que yo esto lo veía normal. Todo iba aliñado con declaraciones de amor profundo y de “para mí eres lo primero”, aunque en la práctica él ignoraba todas mis peticiones de cambio. Yo era quien invertía más energía y dinero en estar con él, desplazándome a su ciudad, pero él me convencía de que yo era egoísta, despistada y desconsiderada.

Yo no concebía que alguien que “me amaba tantísimo” pudiera estar maltratándome. Pero eso estaba ocurriendo y de hecho, sin darme cuenta, había entrado en un estado de debilidad, desorientación, desgana y tristeza que casi no me permitía disfrutar de nada. Cuando salí de esa relación, entendí que ese “orgullo” que me reprochaba no era tal, sino amor propio. Aunque me considero optimista, proactiva y bastante enérgica, y conté con el apoyo de algunas amigas y mis padres, tardé más de un año en recuperarme, en sentirme fuerte de nuevo y en abandonar la culpa. 

Sin terapia creo que no hubiera sido capaz. Años después, en una clase sobre las violencias psicológicas, la profesora describió la violencia “luz de gas” y me puse en pie como con un resorte: ESO ES LO QUE A MI ME OCURRIÓ. Me di cuenta de que no era algo que había sufrido de forma individual sino una forma de violencia psicológica institucionalizada y normalizada, que persigue el control de la persona violentada. 

Amor es buen trato, disfrute y apoyo, nunca manipulación, malestar ni control. Gracias por leerme. 

Si crees estar sufriendo este tipo de maltrato, espero que este articulo te haya ayudado y si crees que puede ayudar a mas personas, no dudes en compartirlo en tus redes sociales. Gracias.

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MENTES ABIERTAS

 

5 consejos para aliviar eficazmente los problemas de cervicales

5 consejos para aliviar eficazmente los problemas de cervicales

Alivia el dolorde

cervicales con

estos 5 consejos

Por Yolanda Mármol

Si alguna de vosotras sufre dolores y mareos o vértigos debido a los problemas de cervicales, sabrá más que de sobra el malestar y limitación que éstos conllevan, sobretodo estos últimos, los vértigos.

 

Los problemas de cervicales son más comunes de lo que podemos llegar a pensar, incluso a veces se puede llegar a confundir con la espondilosis; por ello quiero dedicar este post a hablar sobre dichos problemas, especialmente los temidos vértigos y mareos, así como soluciones para aliviar los problemas de cervicales, sea dolor y/o vértigos o mareos. ¡Vamos allá!

Posiblemente, te estarás preguntando…

¿Por qué me dan mareos y/o vértigos debido a los problemas cervicales?

 

¿Has comprobado que cuando estás más nerviosa o preocupado de lo habitual aumentan considerablemente las molestias en las cervicales?  

Las contracturas cervicales pueden llegar a producir ciertos desajustes en las vértebras llegando a perjudicar el riego sanguíneo, por lo que, además, puede verse alterado el correcto funcionamiento del sistema nervioso central. Pero no te preocupes, ¡porque se pueden aliviar estas molestias tan limitantes!

Una de las cosas más importantes y que más a menudo se nos pasa por alto es ¡la educación postural! Hay diversas posturas que hace que nuestra zona cervical se tense y acentúe nuestros dolores y mareos.

1. Limita el número de horas que pasas delante del ordenador y estate atenta a la postura corporal: cuando pasamos muchas horas delante del ordenador, las cervicales se tensan aún más, y si a esto le sumamos una mala postura ¡apaga y vámonos! Por eso en mi caso, por ejemplo, sé que no puedo pasar más de 4 horas delante del pc y el día que me excedo ¡mis cervicales me llaman a gritos!

2. Masajea la zona con ejercicios específicos y aplícate calor: hace un tiempo me mandó el fisioterapeuta unos ejercicios que está comprobado que cuando los hago de forma continuada, noto la zona más relajada y menos dolorida. Puedes ver los ejercicios en el siguiente vídeo. ¡No olvides aplicarte calor como una almohadilla! Relaja la zona muchísimo.

5. ¿Has probado estos remedios naturales?: El alcohol o aceite de romero es muy eficaz para el dolor muscular y para las contracturas. A mí me gusta aplicarme alcohol de romero con un ligero masaje antes de aplicarme la almohadilla con calor ¡me alivia muchísimo! El Ginko Biloba también lo he tomado (lo puedes tomar en infusión o comprimidos) es totalmente natural, y es muy eficaz para mejorar la circulación cerebral, por lo que, disminuye considerablemente los mareos y vértigos. Lo puedes encontrar en herboristerías.

3. Nueva tecnología: la andulación es un tratamiento basado en principios biofísicos que, ayudan a aliviar el dolor y aumenta el bienestar físico. Esta técnica, combina estímulos de vibración mecánica y calor infrarrojo. Además, actúa a nivel global produciendo así, una mejora en las funciones de todo nuestro organismo.

4. Evita el ejercicio físico de alto impacto: todos aquellos ejercicios en los cuales se necesita de una mayor fuerza tales como: correr, saltar, tenis, etc. ¡Escucha tu cuerpo! Ese es uno de mis mayores lemas; por ejemplo, el yoga a mí personalmente me va muy bien a nivel global, pero soy consciente que hay ciertas posturas que perjudican enormemente a mi cuello ¡las evito!, pero me beneficio igualmente de todos los beneficios de esta fantástica disciplina.

Pues hasta aquí, mi pequeña aportación sobre cómo puedes aliviar los problemas de cervicales de una forma bastante eficaz y sencilla. 

Espero que te haya ayudado esta información y consejos, pero sobre todo que si sufres estas temidas molestias; no olvides ¡ponerlo en práctica!

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¿EL CONSUMISMO NOS DA FELICIDAD?

¿EL CONSUMISMO NOS DA FELICIDAD?

¿El consumismo

nos da la

felicidad?

Por Yolanda Mármol

LLENAR UN VACÍO

Siempre que se acercan las fechas navideñas se me dispara mi espíritu filosófico y me hago más preguntas que nunca, y una de ellas que ya hace muchísimo tiempo que me hago –y estoy segura que muchos de vosotros también- es si el consumismo nos da felicidad.

Vivimos en la era y en una sociedad del consumismo, de adquirir bienes, de acumular cosas, en definitiva de tener y tener, y aun teniéndolo claro, ya se encargan las empresas publicitarias de recordárnoslo de forma inconsciente a través de los medios de comunicación.

Pero también habremos experimentado la posterior bajada de energía, aquella “resaca mental” y esa sensación de vacío una vez adquirido lo deseado.

Hace unos días leí que se había hecho un experimento científico con familias a las cuales se les repartía unas hojas de trabajo con un listado de cuestiones y preguntas; entre dichas cuestiones figuraban enumerar las razones por las que adquirían productos innecesarios y, entre varias preguntas, figuraba la siguiente: “¿por qué gasto?”

¿Quién no ha experimentado un subidón de energía y “supuesta felicidad” tras ir de compras y adquirir aquello que más deseaba?

La mayoría de ellos respondió que solían comprar más cosas cuando su estado de ánimo era bajo, y deseaban productos innecesarios para sentirse aceptados por el grupo.

Sobre la pregunta de por qué gastaban dinero, -costó a priori llegar al quid de la cuestión- la mayoría de ellos afirmó que con frecuencia gastaban el dinero para “llenar un vacío”.

Estas dos conclusiones del experimento científico arriba mencionado, me hizo pensar mucho. En realidad pues, a diferencia de lo que a priori creemos, solemos gastar más no porque estemos contentos o celebrando algo, sino cuando más tristes o decaídos estamos.

Y la otra conclusión, si gastamos el dinero en productos innecesarios para ser aceptados por el grupo, realmente no compramos porque nos apetezca de verdad un producto, sino como una obligación impuesta desde fuera, para que nos acepten por lo que tenemos no por lo que somos. Y, aunque nos duela, tenemos que reconocer que aún impera en nuestra sociedad aquel dicho que reza: “tanto tienes tanto vales”

Si compramos para ser aceptados y gastamos más cuando estamos triste, la pregunta con la que abro el post, ya habréis adivinado y respondido, que el consumismo no da la felicidad.

Es más, uno de los resultados más sorprendentes de dicha investigación científica, es que se observó una fuerte correlación entre materialismo y un aumento de casos de depresión y ansiedad. Alarmante, ¿verdad?

Todo esto me lleva a cuestionarme todos aquellos “valores” que nos han hecho creer la sociedad, la educación y un largo etcétera sobre la supuesta “felicidad”. Tal vez, necesitamos trazar el camino inverso, y a poner en primer orden otro tipo de valores que a largo plazo nos lleven a la ansiedad felicidad. Porque lo que está claro que hemos recorrido muchos caminos que nos han llevado a destinos equivocados, tal como reza la frase de François-René de Chateaubriand: “La verdadera felicidad cuesta poco; si es cara, no es de buena clase.

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Bolsita de té: El arte de ser consciente

Bolsita de té: El arte de ser consciente

Bolsita de té:

El arte de ser consciente

Por Laura Bautista Solís

Verano,

era la primera palabra que buscaba escribir ante la ausencia.

¡¿Ausencia?!

te cuestionarás, sin embargo; no percibes que tienes esa incertidumbre; en ocasiones te encuentras pensativo, atormentado o feliz, pero no te das cuenta de que se requiere reposar, ¡como una bolsita de té!

¿Por qué?, porque sólo se coloca y se deja reposar en una taza, la retiras y la vuelves a sumergir, ¡justo ahí!, notarás que se desprende una esencia muy especial, ¡te inspirará en tu paladar o en tu mirar!

 

¿Para qué disfrutar de una taza de té?, tiene la particularidad de relajarte, mantener la concentración, conectarte contigo mismo, además de ser una bebida natural que tiene efectos antiinflamatorios en el organismo, ¡permítete disfrutarlo!

¡No temas a los cambios!, ¡sé cómo una bolsita de té!, exprime la esencia interna que tienes y crearás una conexión con tu entorno, ¡el cambio viene de dentro!, si te sientes asfixiado, ¡busca tu paz! a través de fotos, libros, frases, miradas, sonrisas, charlas y personas, todo lo que realmente te inspire a tener un pensamiento diferente, ¡acompañado de una bolsita de té!

 

La sociedad, se ha olvidado de disfrutar la naturaleza, tocando una hoja y percibiendo el olor a petricor que desprende la tierra, al ver cómo caen las gotas de lluvia.

Te sugiero que vayas a un lugar lejos de la ciudad y te adentres a un bosque o jardín, ¡cierra los ojos!, siente cómo la tranquilidad inspira, ¡presta atención!, a los olores que hipnotizan con la esencia de ese lugar, ¡mantén tus oídos alerta!, siente como el vaivén del aire pasa sobre tu rostro y manos, ¡escucha! el cantar de los pájaros y ¡no temas! del roedor haciendo ruido entre las hojas, o si comienza a llover ¡sólo escucha y siente!.

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