David contra Goliat…, Cristina Martínez

David contra Goliat…, Cristina Martínez

Por Cristina Martínez Martín

  David contra Goliat

 Por Cristina Martínez Martín

 

 

 

 

 

 

 

Los avisos de un cataclismo son cada vez más frecuentes,

pero no queremos verlos ni oírlos…

Se habla en la calle de muchas cosas que nos distraen, en especial, de las tragedias de “los famosos” que pululan por televisión y venden sus vidas al por mayor, mientras eludimos temas que nos afectan. Me refiero al cambio climático. Parece una entelequia en boca de unos cuantos convencidos y esforzados ecologistas, y, por no quedar mal, poco a poco vamos entrando en la cadena del reciclaje, a menudo no respetado por las mismas autoridades que nos invitan a llevarlo a cabo.  Con esos pequeños gestos, contentamos en parte a esa maldita conciencia que nos sermonea al respecto y ya está, hasta ahí llegamos…  

Ahora bien, en mayo hemos alcanzado en España temperaturas nunca vistas. Las inundaciones por gotas frías asolan numerosas localidades españolas.  Los incendios arrasan cada vez con más frecuencia y regularidad nuestras zonas boscosas.  En nuestros mares desaparecen numerosas especies cada año.  Los mosquitos y las garrapatas se han multiplicado. El agua en breve, provocará tensiones por su carencia pues no tendremos bastante para beber y cultivar la tierra.  Los científicos avisan que, debido al alza de las temperaturas y a la falta de lluvia, la península corre el riesgo de desertización de la mitad hacia el sur…

Hay quienes tiran la toalla. Total, no podemos hacer nada. Eso depende de los gobiernos del mundo.  En realidad, los ecologistas exageran y no pasará nada.  El cambio climático no existe, es un montaje…

Cualquier excusa es buena para justificar nuestra apatía e inactividad. Sin embargo, el panorama es aterrador y no estoy hablando de ciencia ficción sino de la realidad. Nuestro mundo, aquel en el que nacimos y crecimos, está colapsando…

¿Qué podemos hacer? Lo primero tomar conciencia de que los recursos son limitados.  Lo segundo actuar en consecuencia.

Disminuir la herida conlleva austeridad. Compramos para satisfacer a unas necesidades emocionales que nada tienen que ver con los trastos, la ropa y los bienes con los que llenamos nuestras casas y vidas y obviamos que para fabricar una simple camiseta se necesitan 1200 litros de agua y unas zapatillas deportivas unos 4.400.  Comemos carne en exceso, cuando para criar a una vaca se necesitan 110 litros de agua al día. La obsolescencia de casi todos los aparatos nos invita a comprar sin cesar… Vivimos, en resumen, como si todos los recursos naturales fueran inacabables y en una loca carrera a ninguna parte.

 

La batalla es difícil y desigual. La publicidad nos empuja a ese consumo desaforado y detrás de la publicidad están las grandes multinacionales e incluso los gobiernos…

Ahora bien, o nos rebelamos contra ese esquema y nos movilizamos o el mundo que dejaremos a nuestros hijos y nietos es un desierto en el que sobrevivir será cada vez más difícil.

 

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La esperanza es magia en tu vida, Yolanda Mármol

La esperanza es magia en tu vida, Yolanda Mármol

La esperanza es

magia en tu vida

Por Yolanda Mármol

¡Qué palabra más bonita la Esperanza!

Aquello que alguno de nosotros hemos perdido alguna vez

o podemos perderla. 

 

 

En mi caso, te confieso que a lo largo de mi vida la he perdido en un par de ocasiones, por lo que, todo lo que escribo aquí no son palabras huecas o vacías.

No hace mucho, leí un comentario que alegaba que la esperanza las tenían las personas que no aceptaban la cruda realidad, o algo así venía a decir. ¡Qué barbaridad! ¿No te parece? ¿Acaso es incompatible aceptar la realidad y mantener viva la esperanza? ¡Por supuesto que no!

Solemos perder la esperanza en situaciones de máximo dolor físico o emocional, cuando vemos que pasa el tiempo y éste no remite. Entonces pensamos que esa situación va a ser para el resto de nuestra vida así. No vislumbramos luz alguna al final del túnel. O dicho de otro modo, son aquellos momentos en que nos rendimos o tiramos la toalla.

 

 

Buscar el amor en todas las situaciones: cuando estamos pasando una mala época, tendemos a “maldecir” la situación que estamos viviendo, echar la culpa a la vida, a los demás, en definitiva, verlo todo oscuro.

El otro día leí una frase súper alentadora y qué encaja a la perfección con este post. Dice así: “El momento en que más deseas abandonar es el instante en que debes encontrar la fuerza en tu interior para seguir adelante.»

Hay diversas situaciones en la vida, momentos, o incluso en hechos triviales que así lo demuestran. Por ejemplo, cuando estamos pasando una noche horrible en la cual no podemos dormir debido a una preocupación o problema, no gira las agujas del reloj y parece que la noche no vaya a tener fin, pero todos los días amanece.

Los momentos previos al nacimiento de un bebé, la madre puede experimentar los mayores dolores que parece interminables y que nunca vayan a tener fin, y después sucede una experiencia que será inolvidable para dicha madre.

O aquel hecho tan trivial como cuando estamos limpiando una olla, cuando la suciedad parece estar en su cúspide es los momentos previos a cuando quedará reluciente.

Te he puesto estos tres ejemplos porque a mí en su momento me los dijeron y aunque nos parecen obvios, no lo son tanto en momentos de flaqueza y faltos de esperanza.

Pero para evitar llegar a caer en dichos momentos de flaqueza, hay ciertas actitudes que pueden ayudar a impedir que perdamos la esperanza.

Se dice que incluso las situaciones más duras que puedan ocurrir en nuestra vida, ocurren por un bien mayor, aunque en ese momento tan gris no lo podamos ver, algo lógico y normal. Pero es cierto, que muchas cosas que nos suceden, cuando pasa el tiempo y lo vemos desde otra perspectiva, podemos darnos cuenta que ese mal que nos pasó traería a nuestras vidas una mejor situación de vida.

Tenemos que recordar que los problemas nos hace personas más fuertes: cuando pasamos un época difícil, nos damos cuenta que, nos hemos convertido en personas más resilientes y con mucha más sabiduría.

En definitiva, creo que toda crisis o situación problemática tiene su por qué. El Universo es muy sabio y a veces, nos trae situaciones que nos va a convertir en una mejor persona.

Pasado un tiempo y cuando echemos la vista atrás nos habremos dado cuenta que aquellas situaciones dolorosas nos han ayudado a sacer lo mejor de nosotros mismos y a conseguir situaciones de vida más favorables en un futuro.

Así que, tenemos que recordar siempre ante situaciones problemáticas y cuando creamos que ya no podemos más y creamos que lo nuestro no vaya a tener fin, que estamos cambiando y evolucionando, aunque en ese momento nos sintamos estancados y sin esperanza alguna. Es justo el momento, en que la luz volverá a brillar e iluminar nuestra vida.

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BENEFICIOS DE LA POESÍA, Mayte López

BENEFICIOS DE LA POESÍA, Mayte López

Beneficios de la poesía

Por Mayte López

La RAE define la poesía como:

Composición literaria que se concibe como expresión artística de la belleza por medio de la palabra.

Ya en las culturas más antiguas, como la griega o romana, encontramos poesía en la oralidad de las palabras ‘dictadas por los Dioses’.

La poesía aporta beneficios tanto a niños como a personas adultas y mayores. Beneficio de la poesía en los niños:

  • A través de la musicalidad y el ritmo de la poesía se estimula la imaginación en los niños.
  • Aumenta su interés por la lectura.
  • Aprenden vocabulario y conceptos nuevos.
  • Ejercitan con ella la memoria.
  • Desarrolla la expresión oral y corporal mediante su teatralización, y por tanto desarrolla su creatividad.
  • Con ella, expresan emociones y adquieren valores.                              

¿Qué son las nanas y canciones infantiles? Son poesía.

 

“En el fondo, un poema no es algo que se ve, sino la luz que nos permite ver. Y lo que vemos es la vida.”

                                         Robert Penn Warren

Beneficios de la poesía en los adultos:

El cerebro trabaja con el significado de los versos y para ello interviene la parte frontal del cerebro y el hipocampo. La Poesía y su lenguaje retórico estimula el cerebro más que las imágenes. Se trabaja la memoria, herramienta tan importante en la adultez. Desarrolla nuestra comunicación, ampliando nuestro vocabulario y mejorando nuestra capacidad oratoria. La poesía actúa como actividad de mindfulness y meditación. Recitar poesía nos obliga a concentrarnos y situarnos en el momento, práctica que se adquiere y nos servirá para aplicar en otras actividades donde necesitamos también la capacidad de abstracción del ruido. Beneficios en personas mayores: Hay técnicas literarias muy útiles para trabajar con las personas mayores, una de ellas es la poesía. Elegimos varios poemas, desmenuzamos sus estrofas y versos y jugamos con ellos, los entremezclamos y obtenemos nuevos recursos poéticos, muchos poemas nuevos. No es más que un juego con las palabras que permite ejercitar el cerebro, la memoria y la capacidad cognitiva, tan importante mantenerla activa en esa etapa vital.   Podemos afirmar que la poesía estimula y sana nuestras emociones. Con la poesía nuestro cerebro incrementa los niveles de encefalinas y endorfinas, lo que supone un incremento de la sensación de placer y bienestar. Algunos estudios neurológicos, llevados a cabo mediante imagen cerebral, han observado el funcionamiento cerebral en el acto de leer o escuchar poesía y las respuestas que el humano emite, siendo un auténtico estimulo emocional.    

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A la carga…, Cristina Martínez

A la carga…, Cristina Martínez

Por Cristina Martínez Martín

A la carga…

¿Cada cuántos días cae una nueva víctima a manos de su pareja?

 

 

 

Algo a lo que nos estamos acostumbrando como a la lluvia o al calor. Ahora bien, inevitables son la lluvia o el calor, pero no lo es el arrebatar la vida a otra persona.

Ver la edad de las víctimas de género y la de sus agresores, es aterrador.  Me cuesta creer que ese menor que ha matado va a salir cinco años después a la calle reformado. Al contrario, probablemente estará dispuesto a matar de nuevo a quien le contraríe, porque en verdad ha aprendido que “el asesinar” le ha costado bien poco. Con una legislación como la nuestra, los ciudadanos de a pie tenemos una sensación de impotencia y fragilidad extrema.

Cuando veo que la policía protege a los delincuentes tapándoles la cara mientras los llevan a declarar, y los familiares de las victimas se derraman en llanto frente a las cámaras, me digo, ¡qué sinsentido! Las victimas deberían poder llorar con total respeto e intimidad mientras que los ciudadanos deberíamos poder ver y marcar a los asesinos.  

 

Temo que el problema radica en que los padres de esta nueva generación piensan que quienes deben educar a sus hijos son los maestros y profesores y se desentienden de esos hijos molestos a quienes consienten todo por no ser capaces de enfrentarlos. Y, en consecuencia, los chavales se adueñan de la situación y tiranizan a sus padres…

Es muy difícil educar a los hijos. Cierto. Eso requiere un esfuerzo continuado y penoso. Y, cuando se viene de trabajar cansado, no se tienen ganas de pelear sino de descansar.  Y, torcer la voluntad de un adolescente que lo único que desea es que le dejen estar a su aire y hacer lo que le da la gana, sin ninguna disciplina de vida ni cortapisas, es harto difícil. Ahora bien, ese esfuerzo es fundamental y necesario si queremos una sociedad justa e igualitaria. 

Estoy convencida de que la educación es la clave para erradicar esta plaga.  Sé que en las escuelas se trabajan los valores de respeto.  Sin embargo, creo que esa educación no reside en la escuela sino en los hogares. En la escuela, se les enseñan diversas asignaturas y técnicas para construirse profesiones y se refuerzan los valores que traen de casa, pero es en la casa donde aprenden el respeto y el valor de la vida. 

 

 

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3 RUIDOS QUE NOS ALEJAN DE NUESTRA ESENCIA, Yolanda Mármol

3 RUIDOS QUE NOS ALEJAN DE NUESTRA ESENCIA, Yolanda Mármol

3 RUIDOS QUE NOS ALEJAN DE NUESTRA ESENCIA

Por Yolanda Mármol

Vivimos rodeados de múltiples estímulos, muchos de ellos innecesarios,

que nos llenan de distracciones y nos alejan de nuestros objetivos. 

Así mismo, estamos sobre cargados de información que recibimos por todas partes y no nos da tiempo a procesarla ni digerirla de forma adecuada. Todos esos estímulos que nos distraen y a toda esta carga de información les he llamado “ruidos”, que en realidad son cosas que nos alejan de nuestra esencia. ¡Vamos a ver dichos “ruidos”!

  1. La televisión: nunca me he sentido atraída por la televisión, y no te voy a negar, que más de una vez me he sentido un poco “el bicho raro”, pero a día de hoy, doy gracias y doy la bienvenida a ese “bicho raro”. En realidad, la televisión (conocida coloquialmente y por muchos como “la caja tonta”) nos quitan muchas horas de nuestra vida de una forma pasiva e insustancial. ¿Cuántas veces has escuchado a personas decir a alguien que quiere escribir un libro, terminar un trabajo, estudiar y así un largo etcétera, poniéndose excusas sin sentido sobre que no tiene tiempo, y luego se tira 2 y 3 horas diarias frente al televisor? Incoherente, ¿verdad? Y, ya dejamos al margen la gran manipulación que en ella se da y a la de mentiras que estamos expuestos, y que a pesar de saberlo, nos dejamos “hechizar” por el brillo, luces e imágenes en movimiento de la pantalla. Supongo que si me estás leyendo es porque quieres prosperar y conseguir tus objetivos, por lo que la televisión es un pasatiempo “sin mucho oficio ni beneficio”.

Si necesitas encontrar más razones de peso para dejar/reducir de ver televisión, te aconsejo el libro de denuncia, de Jerry Mander: Cuatro buenas razones para eliminar la televisión y el vídeo de youtube: Razones para eliminar la TV.

 

  1. Internet y Redes Sociales: reconozco que soy la primera que hago uso de internet y de las redes sociales ya que, debido a mi proyecto, tengo que hacer uso de las redes sociales, pero intento ponerme un máximo de horas y no excederme de ahí.

Una de las preguntas que me hicieron en una entrevista fue si en la era que vivimos de las redes sociales se podía ser espiritual (o algo así venía a decir la pregunta), a lo que yo respondí que era muy difícil, y en realidad lo es, pero no por ello, imposible. Si hacemos un mal uso y abuso de las redes sociales indudablemente será un “ruido que nos aleja de nuestra esencia”. Tenemos que ser inteligentes si queremos llegar a nuestra esencia y conseguir nuestros objetivos; tenemos que hacer un buen uso de las redes sociales, es decir, leer cosas que nos nutran y nos hagan crecer, seguir cuentas de personas que admiremos y que han conseguido sus objetivos, en definitiva, hacer un buen uso, y por supuesto, poner un tiempo limitado para ello, de lo contrario, nos saturaremos y nos alejará de nuestro centro y, por supuesto de nuestra esencia. En cambio si leemos cosas que nos nutran, y seguimos cuentas de personas que nos inspiren, sí nos pueden ayudar a conectar con nuestra esencia, y por ende, sí ser espirituales.

 

Te invito, a que introduzcas el minimalismo, tan oído hoy edía, pero que tan efectivo es para nuestro estado emocional y nuestro espíritu. Tira aquellas cosas que no hayas usado en un año, porque sabes que no lo vas a volver a usar. Puedes donarlo o regalarlo y seguro que alguien se beneficia de ello mucho más que tú.

 

3. Acumular cosas: ¿no te ha pasado ir a buscar una cosa y encontrar desorden y agobiarte y estresarte? y es que, el desorden está comprobado que genera malestar y estrés. ¿Cuántas cosas acumulamos año tras año, y las dejamos arrinconadas pensando que tal vez un día las vamos a utilizar? ¡Gran error! Sabemos de sobra, al menos de forma inconsciente, que no las vamos a usar, pero tendemos a apegarnos demasiado a las cosas (al igual que a las personas) y, todo ello a priori, nos genera nerviosismo, malestar y estrés, y como habrás adivinado, nos aleja de nuestra esencia.

Espero que se cumplan todos los objetivos que te has marcado para este año, y que este post te haya sido de ayuda para llegar a dichos objetivos, porque para dejar que algo nuevo entre, tenemos que soltar viejos hábitos.

Y es que, ya lo decía Sócrates que…

“El secreto de la felicidad está en desarrollar la capacidad de disfrutar con menos”.

 

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