En tu libro, también dices que hay un mundo mágico que cohabita con el nuestro. ¿En qué te basas para afirmarlo?
Vivimos en la tercera dimensión percibimos nuestro entorno en función de la longitud, latitud y altitud, y de manera simultánea, aquí también se encuentra la cuarta dimensión que es invisible a nuestros ojos, pero existe. Yo me baso para afirmarlo por mis estudios y experiencias con los sueños. Durante el sueño entramos en la cuarta dimensión por eso muchos sueños no son sueños en realidad, son experiencias vividas en la cuarta dimensión, tan reales o más que lo que vivimos en este plano físico. Algo realmente fascinante.
¿Algunas personas han venido al mundo para limpiar el árbol familiar? ¿Por qué y cómo pueden hacerlo?
Hay mucho sufrimiento en las familias por hechos pasados que se ocultan y se ven como los roles familiares, que se repiten una y otra vez, sin remedio aparente. Comportamientos extraños que no se sabe de dónde vienen. Creo que hay personas concienciadas en limpiar su árbol genealógico, es un trabajo complicado que requiere de un estudio completo del árbol y de todos los familiares que lo integran y desvelar todo ese dolor acumulado, generación tras generación, para evitar futuras repeticiones.
¿Por qué crees que es importante creer, incluso antes de ver?
Es la base para que cambiemos nuestras vidas, es la única manera de darnos la oportunidad de salir de los límites escasos, estrechos y muy marcados, en los que nos encontramos dentro de nuestra mente. Creer sin ver, significa entrar en un nuevo espacio mucho más amplio, sin límites. El espacio del sentir interior, del corazón. El espacio del alma.
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