La muerte no existe, es solo una transición hacia otra vida

La muerte no existe, es solo una transición hacia otra vida

La muerte no existe, es solo una transición hacia otra vida.

Entrevista al Dr. Vicente Arráez, Fundación METTA.  

Por Mar Cantero

METTA, LA FUNDACIÓN QUE AYUDA A ACEPTAR LA MUERTE

¿Tienes miedo a la muerte? La muerte nos asusta a todos pues es el fin de todos nosotros, sin embargo, cuando un médico, especialista en cuidados intensivos, te dice que la muerte no existe, es para pensárselo.

En Mentes abiertas, he tenido la suerte de entrevistar al Doctor Vicente Arráez, presidente de la fundación Metta Hospice, autor del libro «La muerte y el morir», y coordinador del programa de trasplantes del Hospital Univ. de Elche, con quien hemos hablado de la muerte, del miedo que le tenemos, y de cómo esta fundación se dedica a ayudar a los pacientes terminales y a sus familiares y amigos, a hacer la transición a la otra vida.

1. ¿Cuál es el objetivo de la fundación Meta? La Fundación tiene por objeto el acompañamiento a las personas en su proceso de morir. Ofrecer apoyo a quienes cuidan de estas personas, tanto en la fase final del proceso, como tras la muerte y en el duelo. Así como promover y desarrollar programas de formación que contribuyan a mejorar los cuidados del proceso de morir, haciendo especial énfasis en el acompañamiento espiritual. A estos objetivos se añade el desarrollo de programas de investigación sobre el proceso de morir.

2. ¿Hacéis cursos para aprender a aceptar la muerte? Si, tenemos cursos dirigidos tanto a profesionales como a cualquier persona. Los cursos van desde cortos de 20 horas hasta un programa para formación de expertos en acompañamiento de 200 horas. Tanto en formato on line como presenciales.

6. También ayudáis a pacientes terminales, a los que solo les queda esperar su propia muerte. ¿Cómo ayudáis a una persona en estas terribles circunstancias? Cambiamos el concepto de ayudar por el de acompañar. Las circunstancias no son terribles, el proceso de morir puede ser el instante más importante de la vida de cada uno. En esa fase surge todo el contenido esencial del ser humano. Se manifiesta el amor en toda su dimensión y la espiritualidad inmanente al propio ser.

7. Las personas que hacen vuestros cursos y aprenden habilidades para ayudar a otros a aceptar la muerte propia o ajena, ¿han tenido alguna experiencia cercana a la muerte (ECM)? Hay personas de todas clases. No es preciso haber tenido ninguna experiencia en concreto.

8. ¿Crees que es necesario haber pasado por una ECM para perder el miedo a la muerte y creer en una vida después? No Es cierto que las personas que han pasado por una ECM suelen perder el miedo a morir y conectan con su espiritualidad frecuentemente.

9. ¿Se puede aprender a no temer a la muerte, aunque no hayas pasado por ninguna experiencia de ese tipo? Temer a la muerte es algo muy instintivo, nuestro cerebro está preparado para tratar de sobrevivir. A través de la introspección podemos transformar la energía del miedo en energía creativa.

10. ¿Crees que en la educación, en las familias y en los colegios, se debería incluir este tipo de aprendizaje, en lugar de aprender a evitar hablar de la muerte, ya que es un fin común? Sería muy importante introducir en la educación programas para hablar del morir. Normalizar este aspecto nos enseñaría a vivir mejor. 10. ¿Por qué piensas que es mejor enfrentarse a la muerte y aceptarla como algo natural, en lugar de intentar escondernos de ella inútilmente? ¿Cómo nos puede ayudar esto? Enfrentarse a la muerte no sirve para nada. Recordar que somos impermanentes nos permite vivir cada instante plenamente. No hay antes ni después solo cada momento que se desvanece mientras lo nombramos.

11. ¿Por qué piensas que es mejor enfrentarse a la muerte y aceptarla como algo natural, en lugar de intentar escondernos de ella inútilmente? ¿Cómo nos puede ayudar esto? Enfrentarse a la muerte no sirve para nada. Recordar que somos impermanentes nos permite vivir cada instante plenamente. No hay antes ni después, solo cada momento que se desvanece mientras lo nombramos.

3. ¿Qué aspectos son los más importantes de aprender en vuestros cursos para personas que quieran ayudar en los duelos? ¿Qué se necesita en un duelo realmente? Todo es importante y requiere un trabajo personal para desarrollar las herramientas adecuadas para el acompañamiento: Se trabaja sobre la aceptación, la empatía, la presencia y la compasión. Para atender a los duelos se requiere una formación especializada. Es preciso detectar si el duelo es complicado y para atenderlo tenemos equipos de psicólogas preparadas para ello.

4. ¿Habéis conseguido que las personas pierdan su miedo a la muerte? No pretendemos que las personas pierdan el miedo a la muerte. El miedo es algo consustancial a la vida y está ahí para recordarnos nuestra vulnerabilidad. Se trata de aprender a convivir con el miedo sin que este nos paralice.

5. En la fundación creéis que la muerte como tal no existe, sino que hay más vida después de esta. ¿Puedes explicar un poco el concepto de muerte que entendéis vosotros? La muerte es un proceso continuo, no es el final de nada. Cuando hablamos de vidas después de la muerte proyectamos una visión antropocéntrica que no tiene sentido cuando abandonamos este mundo de la materia. Morir es solo abandonar una biografía, disolver lo material y biológico. Somos energía, que de forma transitoria tomamos forma material. La energía se sigue transformando más allá del cuerpo biológico.

12. ¿Crees que en el futuro esto cambiará, que la gente dejará de temer a la muerte y la tendrá mucho más presente en sus vidas? Me ocupa el presente, no le doy mucho sentido a hablar del futuro. Todo lo que podemos hacer está en el ahora. Siendo creativos ahora seguro que lo que vamos construyendo será más armónico y nos hará más felices

13. ¿Piensas que algún día llegaremos a saber qué nos ocurre cuando morimos, gracias a las ECM, o algún otro tipo de prueba? Cuando hablamos de saber en esta dimensión, perdemos de vista lo inalcanzable del infinito. No podemos conocer el todo desde una mente limitada, solo lo intuimos. No podemos conocer todo el misterio que hay en la muerte, sí sabemos por las investigaciones científicas que la conciencia no está localizada en el cerebro, que existe otra dimensión sin límites con la que podemos tener contacto en algunas situaciones como las ECM.

 

14. ¿Por qué piensas que ahora hay más casos de ECM que antes? ¿O es solo que antes no se decía? Parece que las cosas existen cuando las nombramos. Ahora se estudian y antes era solo una experiencia personal difícil de traducir al lenguaje normal.

15. ¿Piensas que las ECM son reales, o pueden ser una alucinación debido al proceso en el cerebro que ocurre al morir? Existen ECM y existen alucinaciones. Son aspectos diferentes de un proceso.

16. ¿Qué es para ti la muerte? No existe. En todo caso es un proceso continuo, todo lo que va ocurriendo muere y con lo que se muere construimos lo que viene que es la vida. Lo que llamamos muerte es un proceso de transformación.

17. Y por último, ¿tienes miedo a la muerte? ¿Por qué o por qué no? De momento tengo curiosidad. El miedo es cosa de la vida.

 

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Vicente Arráez es presidente de la fundación Metta Hospice y médico especialista de cuidados intensivos. Coordinador del programa de trasplantes del Hosp. Univ. De Elche durante 15 años. Experto en metodología de investigación. Miembro del grupo redactor de la ley sobre derechos y garantías de las personas al final de la vida de la Comunidad Valenciana. Profesor del equipo de humanización de los cuidados intensivos Profesor en máster de la U. Barcelona Coordinador y Profesor de múltiples programas de formación sobre el proceso de morir en España y Latino América.

Más información en 

Fundación Metta Hospice 

 

 

 

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MENTES ABIERTAS

 

5 consejos para aliviar eficazmente los problemas de cervicales

5 consejos para aliviar eficazmente los problemas de cervicales

Alivia el dolorde

cervicales con

estos 5 consejos

Por Yolanda Mármol

Si alguna de vosotras sufre dolores y mareos o vértigos debido a los problemas de cervicales, sabrá más que de sobra el malestar y limitación que éstos conllevan, sobretodo estos últimos, los vértigos.

 

Los problemas de cervicales son más comunes de lo que podemos llegar a pensar, incluso a veces se puede llegar a confundir con la espondilosis; por ello quiero dedicar este post a hablar sobre dichos problemas, especialmente los temidos vértigos y mareos, así como soluciones para aliviar los problemas de cervicales, sea dolor y/o vértigos o mareos. ¡Vamos allá!

Posiblemente, te estarás preguntando…

¿Por qué me dan mareos y/o vértigos debido a los problemas cervicales?

 

¿Has comprobado que cuando estás más nerviosa o preocupado de lo habitual aumentan considerablemente las molestias en las cervicales?  

Las contracturas cervicales pueden llegar a producir ciertos desajustes en las vértebras llegando a perjudicar el riego sanguíneo, por lo que, además, puede verse alterado el correcto funcionamiento del sistema nervioso central. Pero no te preocupes, ¡porque se pueden aliviar estas molestias tan limitantes!

Una de las cosas más importantes y que más a menudo se nos pasa por alto es ¡la educación postural! Hay diversas posturas que hace que nuestra zona cervical se tense y acentúe nuestros dolores y mareos.

1. Limita el número de horas que pasas delante del ordenador y estate atenta a la postura corporal: cuando pasamos muchas horas delante del ordenador, las cervicales se tensan aún más, y si a esto le sumamos una mala postura ¡apaga y vámonos! Por eso en mi caso, por ejemplo, sé que no puedo pasar más de 4 horas delante del pc y el día que me excedo ¡mis cervicales me llaman a gritos!

2. Masajea la zona con ejercicios específicos y aplícate calor: hace un tiempo me mandó el fisioterapeuta unos ejercicios que está comprobado que cuando los hago de forma continuada, noto la zona más relajada y menos dolorida. Puedes ver los ejercicios en el siguiente vídeo. ¡No olvides aplicarte calor como una almohadilla! Relaja la zona muchísimo.

5. ¿Has probado estos remedios naturales?: El alcohol o aceite de romero es muy eficaz para el dolor muscular y para las contracturas. A mí me gusta aplicarme alcohol de romero con un ligero masaje antes de aplicarme la almohadilla con calor ¡me alivia muchísimo! El Ginko Biloba también lo he tomado (lo puedes tomar en infusión o comprimidos) es totalmente natural, y es muy eficaz para mejorar la circulación cerebral, por lo que, disminuye considerablemente los mareos y vértigos. Lo puedes encontrar en herboristerías.

3. Nueva tecnología: la andulación es un tratamiento basado en principios biofísicos que, ayudan a aliviar el dolor y aumenta el bienestar físico. Esta técnica, combina estímulos de vibración mecánica y calor infrarrojo. Además, actúa a nivel global produciendo así, una mejora en las funciones de todo nuestro organismo.

4. Evita el ejercicio físico de alto impacto: todos aquellos ejercicios en los cuales se necesita de una mayor fuerza tales como: correr, saltar, tenis, etc. ¡Escucha tu cuerpo! Ese es uno de mis mayores lemas; por ejemplo, el yoga a mí personalmente me va muy bien a nivel global, pero soy consciente que hay ciertas posturas que perjudican enormemente a mi cuello ¡las evito!, pero me beneficio igualmente de todos los beneficios de esta fantástica disciplina.

Pues hasta aquí, mi pequeña aportación sobre cómo puedes aliviar los problemas de cervicales de una forma bastante eficaz y sencilla. 

Espero que te haya ayudado esta información y consejos, pero sobre todo que si sufres estas temidas molestias; no olvides ¡ponerlo en práctica!

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MENTES ABIERTAS

 

2020, EL AÑO QUE CAMBIÓ NUESTRO PRESENTE

2020, EL AÑO QUE CAMBIÓ NUESTRO PRESENTE

2020, 

EL AÑO QUE CAMBIÓ NUESTRO PRESENTE

 

Por Héctor Martínez González

Llega el dolor vestido de negro en la segunda década del milenio. La sorpresa conmueve a la humanidad y se cierne la oscuridad sobre los habitantes del planeta.

 

 

Las alarmas se encienden en los rincones más recónditos de lasciudades; en los bosques; en los corazones. Juegan los pronósticos a dibujar un esquema de probabilidades inconexas que se quiebra por la fatal letalidad de un tímido microorganismo. Un virus que cambia el escenario social. Las empresas se paralizan al tiempo que lo hacen las piernas de los ciudadanos, que desconcertados, recuerdan con nostalgia los meses donde podían caminar en libertad. Llega el confinamiento.

Observamos cómo van pereciendo ciudadanos anónimos que se convierten en un número. Miramos, con cierto reparo, con un miedo humano, el número de víctimas que ha habido: «bien, hoy solo han sido trescientas en España»

 

Parece que es verdad, que nuestra vida ha cambiado, que debemos convivir con un ser insignificante que puede multiplicarse silenciosamente en nuestros pulmones; hasta provocar, por un solidario instinto de supervivencia, la más cruda y parsimoniosa asfixia. Viven los invisibles y mueren los seres queridos. Se tiñen de negro las cortinas cotidianas de los días de la semana. Los fines de semana solo son el comienzo de una nueva tragedia. ¿Hasta cuándo va a seguir esto? ¿Es que no están trabajando las farmacéuticas? Se escuchan noticias de una posible vacuna pero los ensayos están ralentizados por sus propios plazos. Paciencia ante el cataclismo.

Estamos tan sumidos en la tecnología que esta, a través de un sencillo algoritmo digital, ha absorbido la pasión incombustible del brío humano para transformarla en un número decimal. Son las décimas de fiebre de los moribundos pacientes las que ponen fin a una vida de esfuerzo marcada por el injusto azar. No hay justicia, ni divina ni social, solo hechos que marcan con sangre los trazos de la inestable existencia.

Respiramos a través de una mascarilla, camuflado nuestro olfato y oculto el gusto, esquivando la fragancia de La Parca. Nos meten en la cabeza que el riesgo es extremo; lo damos por hecho. Creemos a pies juntillas unas órdenes sutiles que a la vez, son cambiantes. La OMS donde dice digo, dijo Diego. Y en el mundo, al margen de las teorías conspiratorias y de las lógicas cábalas de una población expuesta, cientos de Diegos siguen muriendo. No está en las manos de los trabajadores detener aquello que escapa a los medios de los que disponen, así que solo pueden confiar en el éxito farmacéutico. Un éxito raudo pero, como siempre, marcado por el dinero.

Como telón de fondo, las monedas bailan felices, pasando de una mano a otra, de país en país y a veces, también en la sombra, entre cuentas corrientes que no existen. No es corriente ignorar el poder del dinero, aunque tampoco lo es renunciar a su infame legado. La economía permite que las personas puedan alimentarse, pero solo lo hace porque hemos acatado que este es el único sistema de supervivencia. Un sistema recalentado, cargado de mentiras y de corrupción, con aroma a egoísmo y de color gris. Tan gris, que llueve diariamente en los corazones de los demócratas valientes, al comprobar que, pese a su esfuerzo, hay cosas que jamás dependerán de ellos.

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MENTES ABIERTAS

¿EL CONSUMISMO NOS DA FELICIDAD?

¿EL CONSUMISMO NOS DA FELICIDAD?

¿El consumismo

nos da la

felicidad?

Por Yolanda Mármol

LLENAR UN VACÍO

Siempre que se acercan las fechas navideñas se me dispara mi espíritu filosófico y me hago más preguntas que nunca, y una de ellas que ya hace muchísimo tiempo que me hago –y estoy segura que muchos de vosotros también- es si el consumismo nos da felicidad.

Vivimos en la era y en una sociedad del consumismo, de adquirir bienes, de acumular cosas, en definitiva de tener y tener, y aun teniéndolo claro, ya se encargan las empresas publicitarias de recordárnoslo de forma inconsciente a través de los medios de comunicación.

Pero también habremos experimentado la posterior bajada de energía, aquella “resaca mental” y esa sensación de vacío una vez adquirido lo deseado.

Hace unos días leí que se había hecho un experimento científico con familias a las cuales se les repartía unas hojas de trabajo con un listado de cuestiones y preguntas; entre dichas cuestiones figuraban enumerar las razones por las que adquirían productos innecesarios y, entre varias preguntas, figuraba la siguiente: “¿por qué gasto?”

¿Quién no ha experimentado un subidón de energía y “supuesta felicidad” tras ir de compras y adquirir aquello que más deseaba?

La mayoría de ellos respondió que solían comprar más cosas cuando su estado de ánimo era bajo, y deseaban productos innecesarios para sentirse aceptados por el grupo.

Sobre la pregunta de por qué gastaban dinero, -costó a priori llegar al quid de la cuestión- la mayoría de ellos afirmó que con frecuencia gastaban el dinero para “llenar un vacío”.

Estas dos conclusiones del experimento científico arriba mencionado, me hizo pensar mucho. En realidad pues, a diferencia de lo que a priori creemos, solemos gastar más no porque estemos contentos o celebrando algo, sino cuando más tristes o decaídos estamos.

Y la otra conclusión, si gastamos el dinero en productos innecesarios para ser aceptados por el grupo, realmente no compramos porque nos apetezca de verdad un producto, sino como una obligación impuesta desde fuera, para que nos acepten por lo que tenemos no por lo que somos. Y, aunque nos duela, tenemos que reconocer que aún impera en nuestra sociedad aquel dicho que reza: “tanto tienes tanto vales”

Si compramos para ser aceptados y gastamos más cuando estamos triste, la pregunta con la que abro el post, ya habréis adivinado y respondido, que el consumismo no da la felicidad.

Es más, uno de los resultados más sorprendentes de dicha investigación científica, es que se observó una fuerte correlación entre materialismo y un aumento de casos de depresión y ansiedad. Alarmante, ¿verdad?

Todo esto me lleva a cuestionarme todos aquellos “valores” que nos han hecho creer la sociedad, la educación y un largo etcétera sobre la supuesta “felicidad”. Tal vez, necesitamos trazar el camino inverso, y a poner en primer orden otro tipo de valores que a largo plazo nos lleven a la ansiedad felicidad. Porque lo que está claro que hemos recorrido muchos caminos que nos han llevado a destinos equivocados, tal como reza la frase de François-René de Chateaubriand: “La verdadera felicidad cuesta poco; si es cara, no es de buena clase.

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