Tomás Navarro es un psicólogo español y conferenciante de renombre, especializado en psicología aplicada, resiliencia y desarrollo de competencias emocionales. Fundador de un centro de bienestar emocional, Tomás combina la consultoría con la escritura técnica, la formación y el coaching personal y profesional. Reconocido por su enfoque práctico y humano, ha colaborado con líderes y equipos de empresas de prestigio a nivel internacional, y es el único autor español de no ficción con toda su obra traducida a múltiples idiomas, lo que ha expandido su impacto a más de 100 países.
Consulta su web: www.tomasnavarro.net
1. Tras leer tu libro, el cual me ha tocado bastante la fibra, quiero preguntarte, ¿qué son para ti “las líneas rojas” y por qué crees que nos cuesta tanto trazarlas y respetarlas?
Las líneas rojas son una muestra de autorrespeto que suelen llegar tarde, demasiado tarde. Algunas personas no entienden de límites, compartimos la vida con diferentes perfiles, desde personas encantadoras hasta perfiles abusivos, crueles y manipuladores. Las líneas rojas son una salvaguarda para preservar nuestra salud mental, patrimonio, bienestar emocional y relaciones sociales.
Nos cuesta tanto marcarlas porque confiamos demasiado en la gente. Cree el ladrón que todos son de su misma condición y de la misma manera cree el bonachón que todos son de su misma condición.
Lo más importante de todo es tener claro que marcar líneas rojas no te convierte en mala persona, tan solo es un recurso para protegerse de algunas personas, completamente lícito y deseable. Es más, no marcarlas condiciona la vida a peor.
2. Has contado que hubo un momento vital en el que decidiste empezar a poner límites de verdad. ¿Qué cambió en ti a partir de ese momento?
Pues ser padre. A veces uno convive con algunos perfiles sin mayor problema, pero de repente pasa algo que indica que ese perfil perverso va a pasar al siguiente nivel o simplemente quieres proteger a tu familia para que no sufra una persona tóxica o vea el trato que reciben sus padres. A menudo, cuando me encuentro con personas que no marcan esas líneas, les doy el mismo consejo y es que suelen infravalorar el impacto de las consecuencias tóxicas y sobrevaloran su capacidad para gestionarlo. Bueno, en definitiva, no a todo el mundo, pero a veces llega un momento en el que reúnes la fuerza suficiente como para decir basta y empezar a marcar límites. Mi mejor consejo es que no hace falta llegar ahí, porque a veces ya no hay vuelta atrás en el daño recibido.
3. En una relación, del tipo que sea, pero sobre todo cuanto más cercana, es muy difícil distinguir un conflicto normal de una dinámica tóxica o manipuladora que cruza una línea roja. Danos algunas claves para poder discernir una de otra.
Es importante dejar claro que el problema jamás es el problema, el problema es cómo se gestiona el problema y la personalidad de las personas implicadas. Cuando se puede dialogar tranquilamente, razonando y debatiendo es una gestión sana de un conflicto, cuando hay gritos, reproches, culpas y agresividad quizá estemos pasando esa línea que delimita el conflicto sano del tóxico..
4. Cuando alguien ya sabe cuáles son sus límites, pero no se atreve a decirlos ni a ponerlos: ¿qué suele haber debajo? Puede ser miedo al rechazo, baja autoestima, necesidad de aprobación…
Todo lo que has dicho y más, pero lo cierto es que es muy difícil de discernir la causa si no eres un profesional competente. Yo siempre animo a centrarnos en los hechos. Si no puedes marcar límites hay un problema y si los tienes claros ya son dos problemas. Normalmente no se marcan límites porque la persona a limitar ejerce una presión más o menos sofisticada que acaba provocando un bloqueo. A veces hay que hacer cosas incómodas a pesar de que no te apetezca. A mi hay noches que no me apetece lavarme los dientes de lo cansado que estoy, pero se tiene que hacer por salud, pues lo mismo con los límites, si los tienes claro ponlos a pesar del miedo, de la inseguridad o del bloqueo, es por salud. Sabiendo que van a reaccionar mal y que esa es la mejor muestra de que necesitabas para marcar límites.
7. ¿Cuál es el error más común que cometemos con nuestro diálogo interno y qué ejercicio sencillo recomendarías para empezar a cambiarlo?
A lo largo de la vida vamos incorporando diferentes voces y precisamente lo explico con detalle en mi próximo libro, La zona, disponible el 29 de abril. Esas voces que incorporamos no siempre nos ayudan. A veces son demasiado críticas, a veces parecen un juez, a veces son demasiado indulgentes pero lo cierto es que podemos modularlas y gestionarlas y aprender a hablarnos mejor de tal manera que nos ayude a tener una vida mejor. El primer paso para hablarse mejor es identificar como te hablas, tomar consciencia. Analiza cómo te hablas como si estuvieras mirando una película. Analiza qué tipo de lenguaje, reproches, ánimos o limitaciones te dices a ti mismo. El siguiente paso es el de desterrar las voces que no te ayudan y empezar a elaborar una nueva voz, una voz más amable y respetuosa, una voz cálida que te acompañe y no te juzgue.
8. Cuando la mente se engancha a la preocupación o a la rumiación, ¿qué herramienta concreta te parece más eficaz para “cortar el bucle” y volver a una mirada más clara y amable?
La verdad es que no hay soluciones rápidas ni milagrosas y a menudo uno mismo se equivoca si cree que va a poder gestionarlo solo. Lo que sí que tenemos claro es que las rumiaciones aparecen cuando hay tensión, ansiedad o miedo y eso nos indica que no estamos bien. También hay personas que rumian más que otras a nivel de personalidad e incluso hay substancias que nos provocan que rumiemos, como un tratamiento que hace tiempo tomé para curar los tinitus.
En función de la causa de esa rumiación debemos aplicar una u otra alternativa. Además, el contenido de la rumiación también determina como afrontarla. No es lo mismo tener un problema pendiente que, hasta que no se resuelva nos reclamará atención, que tener una hiperactivación focal por exceso de cafeína. Así que siento no darte una respuesta más concreta. Mi mejor consejo es que si te preocupa tu rumiación visites a un profesional para que te ayude.
5. Si el lector de esta entrevista está ahora mismo en un punto de “ya no puedo más”, ¿qué decisión le recomendarías tomar hoy?
Empezar a leer tus líneas rojas ya que está escrito para cuando se llega a ese momento. Justo ayer, en una sesión, le decía a una paciente que o ponía límites o le daría un infarto o tendría un accidente con el coche y es que no somos conscientes del impacto que tiene en nuestra vida la falta de límites. Que no espere más, que pase a la acción y que lo haga bien, que se forme, que lea el libro ya que los perfiles tóxicos saben cómo gestionarse ante la hartura de su víctima. Más vale tardar una semana y hacerlo bien que hacerlo de inmediato, pero a medias.
6. En tu libro “Piensa bonito”, que también he leído, propones una forma distinta de relacionarte con tus pensamientos. ¿Qué significa exactamente “pensar bonito” y qué NO lo es, para evitar confundirlo con un positivismo ingenuo?
Pensar bonito es todo lo que necesitas para tener una vida bonita. Pensar bonito es poner el pensamiento a tu servicio para facilitarte la vida. Todos conocemos a gente muy inteligente con una vida de mierda, pensar bonito no tiene que ver con la inteligencia sino con saber pensar bien, con detectar tus errores de pensamiento y con sacarle partido a la vida.
En pensar bonito encontrarás un manual de pensamiento que te ayudará a analizar mejor lo que te pasa, a detectar oportunidades y a tomar mejores decisiones, así como realizar mejores previsiones. Mira, te pongo solo un ejemplo. Pensar bonito es saber identificar el papel y la distorsión que juegan el miedo, el deseo y la comodidad en tu toma de decisiones. Solo con eso trata de imaginarte cómo te hubiera cambiado la vida.
Como en todos mis libros, asumo que la vida es complicada y que con algunas herramientas podemos tener una vida mucho mejor por lo que doy esas herramientas para poder vivir como quieres vivir. Al final, nos guste o no, somos lo que pensamos y más vale que dediquemos algo de tiempo a pensar mejor ya que el pensamiento es un proceso que se puede entrenar.
8.Tu propuesta de realizar el Camino de Santiago, y otro que vas a hacer en Menorca, es slow y cuidando la logística (maleta trasladada, paradas, comidas, dormir en habitaciones individuales, y buen ritmo). ¿Qué cambia en la experiencia del peregrino cuando el objetivo es disfrutar y no “aguantar”?
Pues es una perfecta analogía de lo que debería ser la vida, algo disfrutado y no sufrido. Nos acostumbramos a sufrir y se nos va la vida en ello. Toma decisiones que te faciliten la vida, no cargues con lo que no te toca, simplifica tu vida y céntrate en disfrutarla. Ya vendrán las ampollas y los problemas pero que te quiten lo bailao, lo comío y lo disfrutao.
No hemos venido aquí a sufrir, hemos venido a disfrutar de esta magnífica oportunidad que es estar vivo. A menudo, la diferencia entre una vida sufrida y una vida vivida son las decisiones que tomamos.
9. Dices que “cada uno tiene su Camino” y tú acompañas sin imponer un ritmo único. ¿Cómo equilibras libertad y acompañamiento para que el grupo se sienta cuidado y cada uno viva su proceso?
Yo marco un ritmo adecuado y accesible pero ya somos grandes y todo el mundo elige su ritmo. Solo en una edición el ritmo de una persona fue un problema, pero llegamos a un acuerdo. La comunicación es clave y como en la vida la ponemos en práctica, diálogo, respeto, comunicación, confianza, respeto y el camino es una maravilla como también lo es la vida. Cada uno tiene sus expectativas, pero las analizo y ajusta y, ojo, hay gente que dice que no quiere venir y no pasa nada, no es su camino… Mis peregrinos ya saben a qué vienen y lo que se van a encontrar.
¿Te vienes al Camino de Santiago con Tomás?
Al Camino con Tomás es mucho más que recorrer 120 kilómetros entre Sarria y Santiago: es una experiencia de transformación personal que convierte el Camino en una metáfora de la vida, para aprender a vivirla disfrutándola y no sufriéndola.
Durante siete días y seis noches, caminaréis a un ritmo accesible, sin cargas innecesarias —ni físicas ni emocionales—, con traslado de maletas, alojamiento en pazos con encanto, gastronomía gallega, habitaciones individuales y todo preparado para que el viaje sea un auténtico oasis de bienestar, psicología, descanso y crecimiento personal.
No hay guion cerrado: Tomás acompaña al grupo desde la cercanía, dejando que las conversaciones, las inquietudes y las necesidades de cada momento marquen el ritmo. Entre eucaliptos, sobremesas, jardines y charlas espontáneas, la psicología se convierte en el hilo conductor de una experiencia que crea vínculos para toda la vida.
Es un Camino para regenerarte, deshacer nudos internos, recuperar perspectiva y darte el homenaje que mereces.
📍 Fechas 2026
- 27 abril al 3 mayo (últimas 2 plazas)
- 4 al 10 julio (6 plazas)
- 22 al 28 agosto (7 plazas)
💶 Precio todo incluido: 1.990 €
(1.770 € por persona en habitación compartida)
Un viaje para caminar, conversar, reír, comer bien y recordar que la vida está para vivirse, no sufrirse.
Son tiempos complicados y estoy muy contento de poder contener el precio e incluir las comidas. No cambia nada, mismos alojamientos, mismas paradas para comer, solo cambia la inversión final. Me encanta hacer el camino y no quiero que el coste sea un impedimento.
Al Camino con Tomás es una experiencia transformadora que supone un antes y un después en las personas que lo han recorrido.
Si te apetece apuntarte serás más que bienvenido o bienvenida.
Si quieres reservar tu plaza o solicitar más información solo tienes que enviarme un correo a tomas@tomasnavarro.net









