Jaque a los maestros, por Cristina Martínez Martín

Jaque a los maestros, por Cristina Martínez Martín

JAQUE A LOS MAESTROS

Por Cristina Martínez Martín

A algunos de nuestros padres que tuvieron la suerte de ir a la escuela les enseñaron que la letra con sangre entra. De hecho, el maestro utilizaba una vara y, cuando el alumno mostraba una actitud díscola, le propinaba un trallazo en la mano extendida para mostrarle quién mandaba allí.

Otro castigo habitual era encerrar al alborotador en el llamado cuarto de los ratones, normalmente el trastero de la escuela o un armario, para que aprendiera a obedecer.

En mis tiempos, esos castigos se suavizaron y de la extrema autoridad se pasó a una relación más cercana. Con la llegada de la democracia en España, esa relación derivó en un trato más afable. 

No obstante, pese a esa cercanía y a esas maneras menos autocráticas, el maestro —y, más tarde, el profesor en el instituto— gozaba de autoridad, y su influencia era innegable en la vida del alumnado.

 

Es cierto que algunos enseñantes se propasaban en sus atribuciones y se convertían en verdaderos tiranos en sus aulas, o bien no realizaban adecuadamente su trabajo. Pero eran los menos y, además, siempre ha sido posible poner freno a los abusos.
Hoy en día, los maestros han perdido gran parte de esa autoridad. El sistema los quiere paritarios; ahora bien, ese principio es una falacia. El maestro, por edad y por formación, no posee los mismos criterios ni la misma experiencia que su alumnado.

De modo que, ante una situación que —no lo dudo— fue dictada con buena intención, pero cuyos resultados no pueden ser más negativos, muchos maestros se repliegan sobre sí mismos y dejan de ejercer la poca autoridad que el sistema educativo les permite. Las consecuencias son nefastas.

En Murcia dicen que “de pequeñico se cría el arbolico”. Es un hecho que la personalidad y el futuro de los jóvenes se forjan en los primeros años. También es cierto que es en los hogares donde debe comenzar la educación de los hijos, porque la escuela solo la refuerza y la completa, ya que su objetivo principal es la formación.

El problema es que muchos padres de hoy, demasiado ocupados por sus respectivos trabajos, no tienen tiempo, ni energía —ni a veces ganas— de educar. Y como los maestros no se atreven a mover un dedo por miedo, entre otras cosas, a denuncias o represalias, la juventud campa a sus anchas, sin guía ni consejo; y de ahí al desorden hay un solo paso.

Si se priva a los maestros del instrumento fundamental para llevar a cabo esa labor, el desastre está asegurado. Solo devolviéndoles esa autoridad —por parte de la administración, de los padres y de los propios alumnos— podremos poner fin a la deriva actual.

 

Los jóvenes necesitan —y agradecen— una guía que encauce su camino. Es imprescindible que admiren y, sobre todo, respeten esa guía. De lo contrario, no seguirán sus consejos ni obedecerán sus normas. 

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MENTES ABIERTAS

Las mujeres y el poder, Por Cristina Martínez Martín

Las mujeres y el poder, Por Cristina Martínez Martín

  Las mujeres y el poder

Por Cristina Martínez Martín

Estaba viendo la serie de Netflix «Diplomática» con una mezcla de curiosidad y escepticismo cuando, casi sin proponérmelo, empezaron a surgir algunas reflexiones.
En la ficción, Estados Unidos nombra a una mujer embajadora en el Reino Unido: uno de los cargos más importantes de la diplomacia internacional, jamás ocupado por una mujer en la vida real. ¡Ojalá así fuera! Pero no lo es. Desde 1960, apenas el 9 % de los embajadores estadounidenses han sido mujeres, y casi siempre destinadas a países de escasa relevancia estratégica.

Al repasar la historia, el panorama no cambia demasiado. Muy pocas mujeres han alcanzado puestos clave en los gobiernos del mundo.   Sin embargo, las que lo lograron dejaron huella, demostrando que se puede gobernar en momentos críticos sin que los conflictos desemboquen en una guerra mundial: esa espada de Damocles que hoy pende sobre nosotros.

Golda Meir, primera ministra de Israel, supo conducir con firmeza y tacto una crisis delicadísima. Indira Gandhi, en la India, sentó las bases de un país más moderno, progresista y justo. Ellen Johnson Sirleaf, presidenta de Liberia de 2006 a 2018, recibió el Nobel de la Paz por su labor en favor de la igualdad. Michelle Bachelet, presidenta de Chile tras una dictadura difícil de perdonar, eligió la paz sobre la revancha y sacó al país de la parálisis política. Angela Merkel gobernó Alemania con inteligencia, discreción y excelencia. Benazir Bhutto fue asesinada, como Indira Gandhi, por atreverse a implantar en Pakistán un sistema más justo.

Pese a estos ejemplos admirables, la creencia de que las mujeres somos menos capaces, menos inteligentes, menos decididas y menos eficaces que los hombres sigue incrustada en la conciencia colectiva. Sospecho que Hillary Clinton y Kamala Harris no alcanzaron el éxito que esperaban —y merecían—, en gran parte por el hecho de ser mujeres.

Las que crecimos en los años setenta y ochenta fuimos las primeras en acceder a carreras universitarias antes vedadas, pero seguimos teniendo como meta el matrimonio, los hijos y, por encima de todo, el bienestar familiar.

Un dilema que los hombres rara vez se plantean es el de conciliar vida familiar y trabajo. Para ellos, lo prioritario suele ser la carrera profesional; para nosotras, la familia. Esa diferencia nos resta disponibilidad y libertad.

Pero hay algo que nos distingue: en general, no buscamos la guerra, sino el consenso. No vemos la confrontación como un campo de batalla, sino como una mesa de diálogo.

Quizá, algún día, el mundo se atreva a dejar en manos femeninas los grandes botones de decisión. Tal vez entonces descubramos que el verdadero poder no está en imponerse, sino en construir. Y que la paz, lejos de ser una utopía, podría ser simplemente una forma distinta —y más humana— de gobernar.

. Son responsables
¿Qué quiero decir con “son responsables”? Que están atentos a sus actitudes, su modo de actuar, cómo hablan, cómo se comportan con los demás, las decisiones que toman, etc.
Ser responsable también implica que no buscan culpables ni quieren ser víctimas. No se quejan del pasado —por muy catastrófico que este haya sido—; solamente sacan un aprendizaje de su supuesto fracaso para mejorar en su día a día.
En definitiva, ser responsables de nosotros mismos lleva implícito tomar las riendas de tu vida. ¿Te animas?
. Se rodean de personas positivas
Recuerdo haber leído en varios libros que “somos el promedio de las 5 personas con las cuales más nos relacionamos en nuestras vidas”.
Al principio pensaba: “Menuda tontería”, pero ahora ¡no puedo estar más de acuerdo! Realmente, somos animales de costumbres y constantemente estamos influenciados, para bien o para mal; por lo que, si nos rodeamos de personas que ven la vida en modo blanco o negro, negativo y triste, al principio no nos afectará, pero si día a día y de forma constante nos relacionamos con personas así, tarde o temprano y de forma inconsciente estaremos repitiendo patrones y actitudes muy similares.
Así que ya te estarás imaginando el modo inverso: aquel que consiste en rodearte de personas positivas, altruistas, llenas de proyectos; aquellas que sacan algo positivo de lo más negativo, etc.
Cuando te rodeas de personas positivas, generarás hábitos y actitudes que te harán darle más sentido a la vida y estarás llenándote de aprendizajes nuevos y llenos de propósito. Sobre los aprendizajes trata el siguiente punto. ¡Sigue leyendo!
. Quieren aprender
En realidad, estamos aquí, en este escenario llamado Vida, para aprender. Todos los días estamos aprendiendo —incluso cuando creemos que no—; aprendemos de todas las personas. ¡No lo olvides!
Nunca creas estar por encima ni por debajo de nadie: todas las personas tienen algo que aportarnos; todos somos maestros y alumnos a la vez.
Cuando abrimos la mente a nuevos aprendizajes, nuevas culturas, nuevos puntos de vista, estamos en situación para generar cambios en nuestras vidas, y cuando generamos cambios en nuestras vidas estaremos cada vez más próximos a la meta de darle sentido a la vida.
Para aprender, además de tener la mente abierta a diversas situaciones y a muchos puntos de vista diferentes, tenemos que mantener viva la curiosidad, la motivación y, por supuesto, ¡las ganas! Porque cuando generas todas estas actitudes motivadoras, sin lugar a dudas, ¡le estás poniendo ganas y quieres aprender!

«Empieza por ti», Entrevista a Carla Simeone, Por Mar Cantero

«Empieza por ti», Entrevista a Carla Simeone, Por Mar Cantero

EMPIEZA POR TI

   Y sé la protagonista        de tu propia vida.

entrevista a CARLA SIMEONE

Por Mar Cantero

Carla Simeone

Coach ontológico, organizacional, deportiva y cuántica. Biodescodificadora y Master en PNL, acompaña procesos de transformación profunda desde una mirada integral que une cuerpo, emoción, lenguaje y energía. Fundadora de Portal Maestro y autora del libro Empiezo por mí, trabaja con personas, equipos y organizaciones para expandir la consciencia, el liderazgo y el bienestar colectivo.

«Empiezo por mí» es una invitación a tomar el control de nuestra propia vida, a ser el protagonista de nuestra propia historia y a empezar a trabajar en nosotros mismos, de adentro hacia afuera.
Quiero dar las gracias a la autora del libro, Carla Simeone, por concederme esta entrevista para nuestra revista para Mentes abiertas. 
  1. En tu libro «Empiezo por mí» hablas bastante de los principios del libro El Kybalion, ¿puedes explicar un poco a los lectores de qué tratan esos principios?

Descubrí El Kybalion en un momento en que buscaba respuestas más profundas, y sus siete principios me ofrecieron una guía para entender mi vida.
Son leyes universales que rigen lo físico, mental y espiritual. Por ejemplo:

  • El mentalismo dice que todo es mente.
  • La correspondencia, que lo que pasa afuera refleja lo que llevamos dentro.
  • La polaridad, que todo tiene dos extremos.
  • El ritmo, que todo fluye en ciclos.

En mi libro propongo ejercicios prácticos para experimentar cada uno, llevarlos al cuerpo y a la vida diaria. No es teoría: es transformación.

  1. ¿Cómo podemos saber qué es casualidad o causalidad y dónde podemos ver la diferencia?

Creo que las casualidades no existen. Lo que llamamos así, muchas veces es una causalidad no vista.
Cuando vivimos desde la consciencia, entendemos que todo tiene un sentido.
Esto no es para culparnos, sino para recuperar el poder personal.
Por eso el libro se llama Empiezo por mí: todo empieza dentro.

  1. Es muy difícil perdonar de verdad, ¿cómo se debería perdonar para que sea real ese perdón?

Perdonar no es justificar ni olvidar, es un proceso de liberación.
Hay tres formas de perdón que comparto en el libro:

  • Perdonar al otro, aunque no lo pida.
  • Perdonarme a mí, por lo que permití o no cuidé.
  • Pedir perdón, desde el amor, no desde la culpa.

Perdonar no siempre implica seguir en vínculo. A veces también es amor elegir soltar.

  1. ¿En qué nos beneficia a nosotros el perdón en nuestra vida?

El perdón nos devuelve energía. Nos libera de emociones que arrastramos sin darnos cuenta.
Es una puerta a la compasión y un acto de amor propio.
Cuando perdonamos, dejamos de quedar enganchados al pasado y elegimos avanzar con más ligereza y claridad.

  1. ¿Realmente existe la ley del Karma? ¿Vamos a pagar lo malo y recibir lo bueno?

No creo en el karma como castigo, pero sí en la ley de causa y efecto.
Todo lo que hacemos vibra, y esa vibración vuelve.
No se trata de tener miedo, sino de sembrar con intención, desde el amor y la coherencia.
La vida no castiga: responde.

  1. En tu libro hablas de renunciar al Karma. ¿Cómo lo hacemos?

Renunciar al karma es salir de los patrones que repetimos sin cuestionar.
No estamos condenados a repetir nuestra historia. Podemos decir:
“Hasta aquí con esta versión de mí.”
Empezamos por observarnos con honestidad y valentía, y elegir distinto.
Cambiar el karma es cambiar la energía desde la cual vivimos.

  1. Háblanos de los contratos kármicos. ¿Qué son y cómo nos afectan?

Son vínculos intensos que, desde lo espiritual, elegimos antes de nacer.
Suelen aparecer como relaciones que nos confrontan y nos transforman.
No están para castigarnos, sino para enseñarnos.
Una vez que integramos la lección, el contrato se cumple.
Podemos seguir en vínculo desde otro lugar, o soltarlo con amor.

  1. En tu libro también hablas de la desidentificación de la mente del aquí y el ahora. ¿Qué significa?

No somos lo que pensamos. La mente viaja al pasado o al futuro, pero la vida sucede ahora.
Desidentificarse es observar los pensamientos sin quedar atrapada en ellos.
El cuerpo siempre está en el presente.
Cuando soltamos la identificación con la mente, aparece lo esencial: silencio, claridad y verdad.

  1. ¿Cómo podemos activar nuestro potencial, como dices en tu libro?

Primero, creyendo que lo tenemos.
Activar el potencial es reconocernos con luces y sombras, dejar de sostener versiones que ya no nos representan.
En el libro propongo ejercicios para conectar con lo que nos enciende.
El potencial se activa cuando nos damos permiso de expresarnos tal como somos.

  1. ¿Crees que todas las personas podemos encontrar nuestro propósito en la vida?

Sí, lo creo profundamente.
El propósito no siempre es algo grande: puede estar en un gesto, una mirada, un acompañar.
Se revela cuando dejamos de vivir desde el deber y empezamos a escucharnos.
Mi libro es una invitación a reconectar con esa voz interna que sabe lo que vinimos a hacer.

🌱 Cierre personal

Gracias de corazón a Mentes Abiertas por este espacio.
Este libro, Empiezo por mí, no es solo una publicación: es un llamado a mirar hacia adentro, asumir nuestra historia y volver a nosotros mismos.
Creo profundamente que vinimos a esta vida a brillar, a crear, a disfrutar.
Y por eso, lo repito siempre:

«Viniste a disfrutar. No te distraigas.»

Carla Simeone

Un libro para conocernos, encontrarnos, rediseñarnos, perdonarnos, respetarnos y conseguir nuestros propósitos vitales.

Carla Simeone, coach profesional, nos lleva de la mano en una aventura fascinante que comienza con la premisa de que cada uno de nosotros somos el verdadero y gran protagonista de nuestra propia historia. Y a través de sus páginas, nos invita a dejar la exigencia a un lado y abrazar la excelencia, a entender que los errores son parte del camino y a ser compasivos con nosotros mismos.

Nos enseña así a dejar de echar la culpa a los demás o a nosotros y asumir la responsabilidad de nuestras acciones desde la empatía, para ser conscientes del impacto que el perdón puede tener en nuestra vida, no solo con los demás, sino también con nosotros mismos. Y en definitiva, nos muestra que la vida es una gran aventura que podemos escribir nosotros mismos.

Una invitación a tomar el control de nuestra propia vida, a ser el protagonista de nuestra propia historia y a empezar a trabajar en nosotros mismos, de adentro hacia afuera.

Además, cuenta con el prólogo del hermano de la autora, Diego Simeone, reconocidísimo entrenador y autor de Creer, un éxito de ventas que ya va por la decimotercera edición.

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MENTES ABIERTAS

REVISA TUS CREENCIAS, Yolanda Mármol

REVISA TUS CREENCIAS, Yolanda Mármol

Revisa tus creencias

Muchas veces nos encontramos confundidos y enredados por emociones y sentimientos contrapuestos. Desde que somos pequeños, hemos recibido innumerables mensajes de nuestro entorno, a menudo contradictorios,  que se han ido almacenando en nuestro disco duro llamado subconsciente.

POR

YOLANDA MÁRMOL

Hemos guardado todos esos mensajes sin cuestionarlos, porque provenían de personas que considerábamos referentes o porque los creíamos verdaderos. Cuando creemos que algo es cierto, actuamos en consecuencia, y muchas veces no nos detenemos a cuestionarlo, a menos que algún suceso doloroso o situaciones repetidas en nuestra vida nos hagan reflexionar sobre lo que nos está pasando.

Cuando vivimos una situación injusta o dolorosa, tendemos a generalizar o a ver las cosas en blanco y negro. Por ejemplo, imagina a un chico que ha sufrido la traición de un gran amigo; puede llegar a pensar que la amistad es una farsa y que todos los amigos son interesados. Aquí es donde surge la generalización, por citar un ejemplo entre muchos.

Si queremos vivir en la verdad y dejar de sufrir por situaciones que se repiten una y otra vez, tal vez debamos cuestionar nuestras creencias. René Descartes decía que “para alcanzar la verdad, es necesario, una vez en la vida, desprenderse de todas las ideas recibidas y reconstruir de nuevo, desde los cimientos, todo nuestro sistema de conocimientos”.

Y, como para encontrar respuestas necesitamos formularnos las preguntas adecuadas, a continuación, os dejo cuatro preguntas para cuestionar nuestras creencias, que en la mayoría de los casos son erróneas y nos causan mucho sufrimiento innecesario. ¡Vamos allá!

Voy a poner en práctica este ejercicio con una situación real mía, expuesta en El viaje del que nadie te habló: Tu Ser, pero de modo abreviado para no alargar demasiado el post.

De adolescente, me hicieron un test orientativo para aconsejarnos a los alumnos si estudiar Formación Profesional o una Carrera Universitaria. Según el resultado del test —que repito, era orientativo, no determinante—, la psicóloga me comunicó en su día que sería mejor estudiar Formación Profesional. Siendo tan joven, piensas que no vales para nada.

Para abreviar, diré que hasta hace poco no cuestioné su consejo. Llegué a la conclusión, siguiendo las preguntas expuestas anteriormente, de que no era una prueba 100% determinante, y que esa creencia no me servía para mejorar. Si otros en mi situación habían podido, ¡yo también!

 

El fin de la historia es que ahora estoy llegando a la recta final

del Grado de Educación Social,

algo que me hicieron creer que no iba a poder lograr.

¿Te animas a cuestionar tus creencias?

¿Te atreves a cuestionar lo que te dices y lo que te dicen?

 

 

. Son responsables
¿Qué quiero decir con “son responsables”? Que están atentos a sus actitudes, su modo de actuar, cómo hablan, cómo se comportan con los demás, las decisiones que toman, etc.
Ser responsable también implica que no buscan culpables ni quieren ser víctimas. No se quejan del pasado —por muy catastrófico que este haya sido—; solamente sacan un aprendizaje de su supuesto fracaso para mejorar en su día a día.
En definitiva, ser responsables de nosotros mismos lleva implícito tomar las riendas de tu vida. ¿Te animas?
. Se rodean de personas positivas
Recuerdo haber leído en varios libros que “somos el promedio de las 5 personas con las cuales más nos relacionamos en nuestras vidas”.
Al principio pensaba: “Menuda tontería”, pero ahora ¡no puedo estar más de acuerdo! Realmente, somos animales de costumbres y constantemente estamos influenciados, para bien o para mal; por lo que, si nos rodeamos de personas que ven la vida en modo blanco o negro, negativo y triste, al principio no nos afectará, pero si día a día y de forma constante nos relacionamos con personas así, tarde o temprano y de forma inconsciente estaremos repitiendo patrones y actitudes muy similares.
Así que ya te estarás imaginando el modo inverso: aquel que consiste en rodearte de personas positivas, altruistas, llenas de proyectos; aquellas que sacan algo positivo de lo más negativo, etc.
Cuando te rodeas de personas positivas, generarás hábitos y actitudes que te harán darle más sentido a la vida y estarás llenándote de aprendizajes nuevos y llenos de propósito. Sobre los aprendizajes trata el siguiente punto. ¡Sigue leyendo!
. Quieren aprender
En realidad, estamos aquí, en este escenario llamado Vida, para aprender. Todos los días estamos aprendiendo —incluso cuando creemos que no—; aprendemos de todas las personas. ¡No lo olvides!
Nunca creas estar por encima ni por debajo de nadie: todas las personas tienen algo que aportarnos; todos somos maestros y alumnos a la vez.
Cuando abrimos la mente a nuevos aprendizajes, nuevas culturas, nuevos puntos de vista, estamos en situación para generar cambios en nuestras vidas, y cuando generamos cambios en nuestras vidas estaremos cada vez más próximos a la meta de darle sentido a la vida.
Para aprender, además de tener la mente abierta a diversas situaciones y a muchos puntos de vista diferentes, tenemos que mantener viva la curiosidad, la motivación y, por supuesto, ¡las ganas! Porque cuando generas todas estas actitudes motivadoras, sin lugar a dudas, ¡le estás poniendo ganas y quieres aprender!

TRAMPAS, por Cristina Martínez Martín

TRAMPAS, por Cristina Martínez Martín

Por Cristina Martínez Martín

TRAMPAS:

Una lección que todavía tenemos

que aprender muchas mujeres,

es la de querernos.

Querernos como somos, con nuestras virtudes y defectos, con nuestro físico, sea cual sea, con nuestro organismo herencia de nuestros mayores, con nuestra estética independiente de los modelos en vigor, porque, no lo olvidemos, ahora se llevan las delgadas, pero el pasado las abundantemente carnosas, y con nuestras circunstancias.  Y si para conseguir el modelo, que no se adapta a nuestro físico o a nuestro organismo, nos tenemos que someter a verdaderas torturas, es que no nos estamos ni queriendo ni respetando.

Lo importante no es gustarle a los demás, sino gustarnos a nosotras mismas y evitar las comparaciones.

Cuidémonos por una cuestión de salud no por unas reglas de estética que pueden cambiar en cualquier momento y obedecen al capricho.

Los seres humanos buscamos y necesitamos el afecto, algo esencial en nuestras vidas, y las mujeres, somos en especial vulnerables en ese apartado

Nacemos, vivimos y morimos en función de los afectos de nuestros padres, de nuestras parejas y de nuestros hijos. Eso es maravilloso en sí, pero tiene un coste tremendo para muchas mujeres porque, para responder a las exigencias de sus seres queridos, han de anularse, han de dejar de lado oportunidades y profesión, y han de sacrificar, asimismo, ilusiones y proyectos.

Y por ahí entramos en un terreno peligroso.  ¿Es procedente anularse para que nos quieran?  ¿Compensa o por el contrario las mujeres termínanos transformándonos en seres resentidos por causa de esa anulación que ha dejado a nuestras vidas vacías de sentido?

No somos libres de escapar del enamoramiento, pero si lo somos de escapar de la esclavitud.  La dependencia no es amor.  El amor es libre y la dependencia ata con hilos de tanza, pero las mujeres confundimos ambos a menudo, una trampa.

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MENTES ABIERTAS